domingo, 6 de octubre de 2013

UNA CORPORACIÓN CULTURAL





En este último tiempo, nos hemos preocupado de estudiar las posibilidades que tenemos como Círculo Literario, de insertarnos en una institución que pronto se creará en la comuna. Se trata de la Corporación Cultural de Maipú, en carpeta ya en la alcaldía.

Es que es necesaria porque estamos quedando atrás de muchos lugares del país que no tienen ni una décima parte de la población comunal que en nuestro caso señalan las estadísticas.

El más grave de los problemas se produce por la escasa o casi nula ingerencia que todos los grupos organizados que intentan realizar actividades, como los centros culturales y otras agrupaciones diversas, tienen en la programación, planificación y administración de la cultura local. El poder centralizado en las autoridades municipales nos tiene en la mendicidad a tal punto que casi todas las instituciones no tienen una sede donde guardar pertenencias y elementos de trabajo, un lugar donde puedan programar con autonomía las actividades que proyectan realizar. Ni hablar de coordinación con las jefaturas que tienen el control en asuntos culturales.

Pensamos que la cultura local debe nacer desde las poblaciones mismas y nuestra sugerencia es que en cada barrio comunal debe existir una Casa de la Cultura, lugar donde concurran los vecinos, los jóvenes, que deberán tener allí un espacio para sus actividades musicales, literarias, de entretención y esparcimiento, con una biblioteca para reforzar las posibilidades educativas. Esto significa ampliar la participación ciudadana y descentralización del mando cultural. Son dos principios básicos: una activa cultura democrática que permita el desarrollo personal al utilizar las propias capacidades e impulsos con los elementos culturales que existen por la acumulación patrimonial de los pueblos; otra, la descentralización desde la tuición paternalista e impuesta hasta la creación cultural desde las propias cunas vecinales. La cultura del implante desde los centros debe terminar para ser reemplazada por la actividad periférica.

Una Corporación Cultural que integre la mayor cantidad de instituciones y que se formule objetivos de largo plazo entre ellos:
a)   realizar diagnósticos sobre las actividades culturales de la comuna, sobre los centros existentes, sean talleres
grupos, asociaciones, conjuntos, agrupaciones, etc. y dónde y cómo están desarrollando sus labores, la ayuda que reciben, los logros que han alcanzado con sus esfuerzos.
b)   evitar la duplicación y la superposición de las funciones.
c)    procurar en cada barrio o sector en que aparece dividida la comuna, fundar y asegurar el funcionamiento de Casas de la Cultura, como establecimientos que agrupen las inquietudes y actividades de la gente de esos sectores, sea en música, folklore, teatro, literatura, cine.
d)   planificar la celebración del bicentenario de la batalla de Maipú.
e)    mantener en la sede central de la Corporación Cultural, una impresora que asegure la difusión de los programas culturales y anunciar las actividades que digan relación con la marcha cultural y con las resonancias de la cultura viva de todo el territorio. Asegurar la publicación de la revista Palabr@s de nuestro Círculo y asentarla como órgano oficial de la Corporación. Entregar an las páginas de la revista nuestras aspiraciones y tomar contacto mediante ella, con la cultura nacional y con los participantes internacionales.
f)     fundar un concurso anual de narrativa o poesía y llevar la presencia y acción de la Corporación Cultural a todo el país.
g)    lograr la fundación de una orquesta sinfónica juvenil, de la misma manera como se ha protegido el talento musical, en otros pueblos del territorio.
h)   muchas actividades más que vayan surgiendo desde las casas de cultura que se establezcan en las zonas vecinales.

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