domingo, 12 de agosto de 2012

                            
PALABR@S Nº 17

Revista del Círculo Literario de Maipú

12 de agosto de 2012

Escriben:
Bruno Antonio González,  Enrique Darío Lamas, Juan Ramón Cuello, Osvaldo Mora, Julio Abel Sotomayor, María Rosa Comas, Emilia Páez, Gustavo Adolfo Olate, Mauricio González, Consuelo Tapia, Melania Tello y Palmenia San Martín.





Agosto avanza, los días se van alargando, han aparecido brotes en las ramas de árboles y arbustos,  el perfume de los aromos invade las calles.
A fines de este mes se presentará la Feria del Libro en la Plaza de Maipú, un poco anticipada esta vez, porque se acercan las elecciones, cuyos preparativos inundarán todos los espacios.
Además estamos recopilando textos para la futura Antología Poética del Círculo.

Reviso el Libro de Actas del Círculo Literario y aparece la letra ordenada de Bruno González
de cuando se desempeñaba como secretario, anotando cuidadosamente los aconteceres del grupo hasta que ya no pudo seguir haciéndolo.
Evoco los años pasados en los talleres de narrativa y poesía de la Biblioteca Municipal, en las clases del
Taller de la Esquina y lo veo llegar siempre afable, acompañado invierno y verano con el sombrero adecuado.
En sus escritos se traslucía la sed de justicia y la esperanza de un mundo mejor. Cuando escuchaba leer sus trabajos a compañeros jóvenes, cuyos enfoques descarnados o pesimistas lo asombraban, solía reprocharles con su amabilidad de siempre: ¿Por qué dicen eso? ¡Si la vida es tan bella! El describía la belleza a su alrededor con palabras sencillas y acento sincero.
Se ha ido un trozo de vida de quienes compartimos con él momentos gratos y evocamos a este padre de nueve hijos, militante socialista, profesor, poeta y hombre profundamente cristiano, recordando en especial uno de sus poemas.

AHORA

Humanidad despierta:
deja de vivir dormida
en esta larga siesta
de guerras y mentiras,
de drogas y masacres,
de embrollos y cahuines.
La nueva Aurora
está a tu puerta:
vida,
razón
verdad,
amor
fuerza combatiente.

Humanidad despierta,
ahora, di presente,
en vez de plantas nucleares
y en la bolsa acciones suculentas,
coloca dique a las quebradas,
abre cauce a los torrentes,
desparrama el agua creadora
hasta que florezcan los desiertos.

El pan de cada día
abundará en la mesa,
el mundo entero
se vestirá de fiesta;
¡La fiesta del trabajo
en un mundo decente!
¡humanidad despierta!
Una alborada nueva
está presente,
“la vida en su esencia
es lucha permanente”

En su responso, un violinista interpretó, entre otros temas, una hermosa pavana francesa de Thoinot  Arbeau, evocando el lejano Renacimiento

“Bella que tienes mi alma, cautiva en tu mirar, si no me has de querer, más me valdrá morir”

LA MITIFICACIÓN I


  





                           Enrique Darío Lamas


Estudio  sobre  Genética  Cultural.
          
                                                    Al  entretecho  donde  había  una                       
                                                   población  de roedores,  llegó  una  pareja  de
                                                   murciélagos. Los  ratones  los  consideraron
                                                   embajadores  del cielo, es decir ángeles  y  les
                                                   rogaron  les  indicaran  el  más  recto camino
                                                   hacia  el basurero  celestial.
                                                  
         El futuro es  un sueño colectivo.          
                                                                        

         La ciudad  se ha convertido en esclava del pasado. La gente  frenética viene y va  sin entender porqué  va  donde  va.
Un hombre armado corre  tras otro para ultimarlo. Una joven  enciende  un tocadiscos y  se refugia  en un rincón donde gime  melódicamente su tristeza.
        Recorre todos  los sectores el Presente .No tiene prisa, saluda  cortésmente a quienes  le dan  la cara. Tiene un magnetismo, que induce  a muchos  a  seguirle.
        Con  voz clara, evangélica  dijo: ¿“Qué esperan de mí”?
        Los  adelantados  y adelantadas caminan  junto  él  en el  paseo circular  de la gran  plaza. Lo hacen circulando en el sentido  de los  punteros  del reloj. Las  mujeres se ubican a su izquierda, los  hombres  caminan  por  su  costado  derecho. Las que son madres  le  piden:  ayúdanos  a tener  un futuro mejor para nuestros  hijos. Los  adelantados le  reclaman:
          Nos prometieron el pan nuestro de cada día y  recibimos migajas.                
          Elegimos  gobernantes que  nos  mienten.
          Las  drogas  destruyen nuestros  hogares.
          Se  asocian  los  poderosos  para  esquilmarnos.  
          No existe la igualdad. No  vemos  la justicia  social.          
          El   Presente  respondió:
           “Puedo pasar  días completos  escuchando vuestras  quejas. Es inútil  porque  soy  el espejo que  refleja vuestras  desdichas .Yo soy el camino  que  ustedes  recorren desde siempre .Yo soy la verdad y siempre  encontrarán  en mí  la veracidad .Yo soy la Vida, eternamente  joven y acompaño  a todos  los  seres que  tienen conciencia de existir, dondequiera  que  estén  y  en  este  mismo  instante. Los que detentan el poder y aspiran a la vida eterna para seguir gozando  de sus privilegios han tratado  de eliminarme y hablan del  Futuro. Créanme, nunca he conocido el Futuro. El Creador   me entregó  esta misión  de ser el espacio-tiempo donde  desarrollen  sus  vidas. No  puedo  detenerme  y espero que  vivan  en  mí, no en el  pasado. Yo soy  también  el  mañana y estaré con ustedes en  los  momentos que  ustedes  llaman  futuro,  igual que  ahora lo estoy.
           Todo  lo que  en estos minutos  hagan  o dejen  de  hacer  son  actos  que  producirán  cambios. En esos actos demuestran su querer y ejercitan la voluntad. Si  actúan  sin odio y entregan amor  a  los  demás; si dejan de cometer crímenes  y  abandonan el  circuito de la corrupción, llegaré  a ustedes  como  un  nuevo y mejor presente.
          Los  más listos  siembran mitos.  Han creado  dioses  a  imagen y semejanza de ellos  para dominarles,  para  que  ustedes  reverencien lo que  ha caducado.
         El  pan nuestro de cada día  no es una donación; es el resultado de vuestro trabajo, del  esfuerzo  para  conseguirlo.
         No deben  caer  en  la  tentación  que  produce  la  fiebre  del  oro. Acompañan  al  dinero todos  los  demonios.
         Si  tu hijo ha elegido la droga  en lugar de tu cuidado, déjalo ir; dejaste  de  ser  su madre. No te  conviertas en compradora de su vicio.

         Mientras  el Presente  seguía  su  camino de ubicuidad, ellas  y ellos,  se  detuvieron  para  comentar:
         Nos  aferramos  a  los  recuerdos.  El pegamento  sentimental  que  estos  tienen  es  en ocasiones dulce, otras   amargo. Allí  nos  auto enclaustramos. Quizás  queremos  eludir  el  Presente.
         A veces maquillamos, embellecemos el pasado  para  esconder o soslayar nuestros  errores y  desaciertos. Tergiversar  la historia  implica inutilizar  el  proceso de análisis y hacer estéril  la  autocrítica.
         El  pasado  traga-tiempos, traga- historias  y  nos  damos  cuenta  de  ello, cuando  otros  que  han  seguido  el  curso  del Presente, que  han  navegado  la  creación  constante  y  continua  que  en  él  se  produce ,ya  sea  en  la  música, en  el  verso, en  lo humano  y  lo divino, esos  otros  nos  cuentan  y  nos  muestran   lo  que  no hemos  vivido. Entonces  nos  espanta   el  vacío  que  ha  segmentado  nuestras  vidas.

A DON BRUNO ANTONIO GONZALEZ SILVA





                                                            Juan Ramón Cuello

Ya son dos de los nuestros que se van.
Primero Hernán Silva y ahora don Bruno.
¿Y por qué los nuestros?

Porque, a través de tanto tiempo, los integrantes del taller de narrativa hemos formado una familia. Una cofradía de gente inquieta por la escritura y por el saber, que ha logrado el resultado que exista una consideración y un afecto colectivo, que se traduce en que, al faltar uno de sus miembros, es un trozo menos que nos queda del taller, una parte de lo nuestro que se va.

Muchos pensadores han coincidido, a través de los años, que cuando alguien muere, es un mundo entero el que se aleja, un universo que deja de estar cerca de nosotros.

En esta oportunidad, el universo que en vida fue don Bruno González nos hará mucha falta.

Extrañaremos sus escritos, llenos de evocación de ese campo chileno que, por desgracia, en gran medida es tan sólo un recuerdo, pero que don Bruno nos lo traía con gracia, con una pizca de ingenuidad y con impecable redacción literaria.

Sin duda extrañaremos sus interrupciones en clases, que no eran otra cosa que manifestaciones de su carácter inquieto, con un enorme sentido social que, muchos concebíamos como fruto del ímpetu de un hombre sano de espíritu, que lucha por decir francamente lo que piensa, aún cuando muchas veces no hayamos coincidido con él en el tenor de sus apreciaciones.
Era quizás la forma de sus conceptos los que, de algún modo no siempre compartíamos, pero sí mucho del fondo de ellos.

Sabíamos que había sido profesor por muchos años, y sin duda debió ser de aquellos maestros de antaño, verdaderos formadores, y que hoy el país extraña de modo dramático.

De seguro que un hálito de pena circulará por algún tiempo por nuestra querida aula municipal. Un escritor se ha ido. Sin embargo queda su obra y su recuerdo.

Que se nos disculpe, pero decir que descanse en paz, nos parece innecesario.

Los que creemos profundamente que la muerte es tan sólo un fenómeno de cambio, del todo favorable, por el cual los sufridos mortales pasamos, de esa condición, a habitantes de la casa del Padre, la pena del alejamiento de alguien, la trocamos por una profunda resignación, convencidos de su descanso imperecedero.

Encontrándose usted en aquella instancia, que no dudamos así es, cuente don Bruno con que su recuerdo nos acompañará por siempre.

Sin duda aquel hermoso paraje sureño de las Siete Tazas su acostumbrado lugar de remanso, al igual que nosotros, le debe estar extrañando.

Su amigo Juan Ramón Cuello y sus compañeros de taller.

CUENTOS EN ALTURA







El miércoles 1 de agosto se hizo la presentación del Taller de Narrativa de la Biblioteca Municipal.
Esta vez, para variar el acostumbrado escenario de la sala de lectura, se escogió el Casino de la institución para hacerlo, ubicado en el tercer piso del pequeño edificio junto a la Piscina. Con la hermosa vista de la ciudad iluminada a través de sus ventanales, las alumnas y alumnos del taller leyeron sus trabajos.   

Varios de los participantes recordaron sus experiencias cuando el actual casino fuera una mezcla entre restaurante y quinta de recreo, ya que los más “antiguos” evocaron los conjuntos musicales que amenizaron el local y hasta los bailes que allí se celebraban.

Es de esperar que este atractivo local puede volver a servir de escenario para actividades literarias.

COMENTARIO DE LIBRO


“Persona non grata”. Jorge Edwards.
reedición 2007, Alfaguara

381 páginas.
  
A pesar del título, Fidel Castro, en la última entrevista, le habría dicho al autor lo siguiente: “ En rigor debíamos haberlo declarado persona no grata, pero no quisimos hacerlo por tratarse de nuestras relaciones con Chile”.

El libro relata el período de tres meses en que el autor, en su calidad de funcionario diplomático, fuera enviado por el Presidente Allende a La Habana fines de 1970, como encargado de negocios, previo a la llegada del embajador y encargado de negocios definitivos,  para reanudar las relaciones entre Chile y Cuba.

A pesar de la extensión de esta obra, una persona contemporánea del autor la apreciará, leyéndola en un par de días. Está escrita con habilidad de novelista, ironía, humor. El autor no se alaba, al llegar a su destino nota que hay algún tufo a prejuicio contra él, ya que no es especialmente esperado, aparentemente debido a malentendidos. El anterior embajador en la Cuba de la dictadura de Batista, fue un tío suyo con el mismo apellido y en la prensa cubana aparece mencionado negativamente el dueño de El Mercurio, otra vez el apellido en cuestión.
Luego de instalarlo en el hotel principal de la ciudad, el equipo gobiernista dilata la entrega de un automóvil para su uso, lo que se hará más tarde y será un..” Alfa Romeo, cuyo color, no recuerdo si granate o azul correspondía, según me dijo alguien, al de los personajes más encumbrados…”

Edwards, quien desde un comienzo destaca su profesión de escritor de preferencia al oficio de diplomático que desempeña,  se reunirá con bastante frecuencia con algunos escritores considerados opositores al regimen cubano. En estas reuniones se ventilarán opiniones marcadamente malignas en un ambiente de total francachela, bien regadas y alborotadas, incluyendo molestias a los vecinos, como lo puntualiza él mismo. En toda esta historia, flota en el ambiente la sospecha de espionaje, incluso con las chicas que el escritor frecuenta. Su mismo amigo Heberto Padilla le dice: “No confíes en nadie, menos en mi” (¿?)  En consecuencia, el autor se encontrará observando con sospecha cualquier rincón de las habitaciones, incluyendo los espejos, como posibles cámaras y grabadoras ocultas, sensación que lo perseguirá aún fuera de Cuba ya en calidad de sicosis.

Pasado un tiempo, Fidel Castro hará llamar al escritor-diplomático aficionado a la parranda y le reprochará su actitud. Edwards no quedará corto en su autodefensa y  en una conversación de 3 horas, sacará a relucir todo su amor hacia la izquierda, tanto así que Fidel se sorprende, diciendo que es una lástima que esa reunión no se haya efectuado antes y expresando que “..ya envié mi informe a Salvador Allende…”dando a entender que la situación no tiene ya remedio.
Se despiden cordialmente, prometiendo Edwards que le enviará un libro que antes le había mencionado.
Edwards se despide de Cuba y ya en el avión que lo llevará a su próximo destino diplomático en Paris,
acusa recibo de una mala jugada del funcionario cubano que ha tramitado su viaje: lo ha colocado junto a una pareja de “gusanos”. (¿o se tratará de una manía persecutoria?).

El libro ofrece semblanzas de Fidel Castro, su hermano Raúl y de Raúl Roa, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba. Cabe hacer notar dichos personajes salen bien parados en el escrutinio, en especial Fidel, de quien se ofrecen varias aristas de su personalidad, aunque se hace notar la poca efectividad que atribuye el autor a las  granjas modelo experimentales con que se afana el gobernante cubano, ya que no se vislumbra su posibilidad de desarrollo a gran escala.

Un libro interesante sobre tres meses en La Habana de los 70 y un rápido vistazo a los comienzos del gobierno de la Unidad Popular en Chile.



CENTRO CULTURAL PROFESOR MANUEL GUERRERO CEBALLOS


       Osvaldo Mora Rivas

Nada ni nadie apaga su luz,
Ante todo, mi mayor respeto al matrimonio Guerrero Ceballos.


No son muchas las personas que entregan gran parte de su vida procurando ayudar a sus semejantes y menos los dispuestos a morir por un ideal de sociedad.
La Organización Cultural “Manuel Guerrero Ceballos” se estructuró en tiempos de barbarie política, descontrolada, sufrida por el pueblo trabajador de nuestra patria. Hasta 1990 actuó semiclandestina con actividades variadas: deporte, bailes folklóricos, pintura; recolección de libros en la población para la formación de la Biblioteca Vecinal; Velatón anual el 30 de marzo, con la que se llegaba hasta la casa de sus padres.


Tiene raíces profundas, fuertes, cual gigantesco árbol del sur. La sangre del gran profesor de Maipú, fue hasta el fondo de la tierra; al poco tiempo empezó a mostrar su rostro juvenil en escuelas, bibliotecas, plazas, organizaciones múltiples dentro y fuera del país. En la comuna un Centro Cultural lleva su nombre y a través de él, lo vemos jugando fútbol, pintando en una sede vecinal, leyendo con niños y abuelos. Nos acompaña cada vez que en marzo, antorchas iluminan Avenida de la Victoria y se escucha su nombre y el de sus dos compañeros, igualmente asesinados, pero que siguen presentes en el quehacer fructífero de nuestro país. En cambio, los que se empeñan en hacer creer al pueblo que el capital es el valor principal de la sociedad, ignorando al trabajador manual o intelectual como generador de toda riqueza, sólo son recordados por familiares y cercanos.

La juventud actual está abriendo un camino e iluminando conciencias. Es traición no mencionarlo en cualquier escrito por modesto que éste sea. Un día cercano serán los que dirijan Concejos Comunales, Alcaldías; mayoría en el Parlamento  teniendo la responsabilidad de cambiar el sentido de la Política, partiendo por la Constitución. Sólo pido: no dejen sus ideales a mitad de camino como lo han hecho muchos legisladores en la actualidad.

Estas palabras molestarán, el sólo nombre del gran Maestro quema los oídos de algunos; otros no lo recuerdan, pero esta Organización no ha nacido para morir, sigue vinculándose a las personas y este año el Centro Cultural “Profesor Manuel Guerrero Ceballos” invita a todos los que les gusta escribir y por lo tanto pensar, a participar en el 20º Concurso Literario “Recordando a Gabriela y Pablo”.



DOS POEMAS DE JULIO ABEL SOTOMAYOR






CÁNDIDA

Carente de incertidumbre
acudes al encuentro
de un amor precario.
Ingenuo corazón,
confunde
el deseo tus latidos.

Frágil pétalo
expuesto a la tormenta,
Te entregarás
hasta el final de tu cuerpo
y más allá,
anhelando,
ese amor desprotegido,
la caricia constante.

DESIDIA

La enredadera se entrega
gozosa
a la pared desnuda.

Generosa extiende,
sobre ella,
un manto cálido
en invierno
la cubre y abriga.

Alegría le regala
en primavera
con sus colores
y aromas ataviada.

Su sombra fresca
le otorga en verano
escudándola del sol.

Valiente resiste,
en otoño,
la mengua de sus hojas
que caen

se arrastran
sobre la pared
indiferente…



DOS POEMAS DE OSVALDO MORA RIVAS







ALBANIA

Como la flor cubierta por los hielos,
Como el árbol cortado en la montaña,
Como el pájaro herido sin sentido,
Cayeron fulminados por la infamia,
El odio criminal, por la metralla.

Estremeció la tierra
La sangre heroica y nueva,
Y la garra de fiera
Cerraron los ojos
De tanta gente buena.

La dignidad del hombre
Se alzó en miles de puños
Y la garganta herida
Lanzó hacia los aires
Su furor y su pena.

Enlutó sus banderas
El pueblo por su herida,
Mientras la hiena ríe
Hedionda y satisfecha;
En su enferma ignorancia
El rey de los villanos
Cree matar ideas,
Sin pensar que del mártir
Nacen mil voces nuevas.

1984

Ayer cosechaba papas, tomates y pimentones,
Cortaba acelgas, zapallos, repollos y coliflores;
Iba arrancando cebollas, zanahorias, apios, lechugas;
Mi viejo padre sudaba, pero sudaba contento,
Porque con sus fuertes manos iba sacando el sustento.

El sol mordía su espalda
Y le inyectaba energía
A su cuerpo que hoy se muere,
Ya no recoge contento
Lo que sembró con sus manos.

Recoge en calles sin nombre y
En los grandes basurales:
Cartones, vidrios, papeles,
Que botaron otros hombres.

Madre, díme pronto entonces
¿Por qué el abuelo no siembra?
Hijo, él ya no sembrará papas;
Se han terminado las chacras,
Hoy están sembrando casas.

POEMAS DE MARIA ROSA COMAS




BUSQUEDA

Buscamos a ciegas países de ensueño,
campos floridos,
cumbres resplandecientes,
túnicas de seda,
ojos luminosos,
sonrisas,
brazos de acogida y descanso,
alegría en los otros,
sueños felices y realizables,
música embriagadora,
colores excitantes,
cercanías, amistad, amor...
y poco a poco comprobamos
que la vida es otra cosa,
que los deseos se frustran,
que los sueños se apagan,
que el amor muere,
que mueren los que amamos,
que el desamor se extiende
en un mundo descarnado,
que muchos ya sólo sienten hambre,
que el día buscado no llega
y la bella flor del cactus
vive un día y es la única de todo un año.

M.R. Comas (27-04-2012)

HAIKUS IV

Todas las cosas
eran, cuando me amabas,
maravillosas.
.
Como las nubes
de colores vetías
mis ilusiones.
.
Cuando me amabas
las mañanas tenían
sabor de besos.
.
Entre tus brazos
tus manos deshacían
miedos callados.
.
Te amaba tanto
que borré de mi vida
lamento y llanto.
.
Hasta las aves
en un temblor cantaron
al amor muerto.

M.R. Comas (marzo 2012)


CUESTIÓN DE LEPIDÓPTERAS (Metamorfosis de la mariposa)


                                                   Las mariposas se toman las calles de la poesía.

                                       ¿Quién conoce sus nidos ocultos?
                                       ¿En qué sitio de noche reposan?
                                       ¡Las coquetas no tienen morada!
                                       ¡Las volubles no tienen alcoba!
                                                                                            Manuel Gutiérrez Nájera.


                      

                 Emilia Páez Salinas                                   

                                                   a



                        Las hembras mariposas fecundadas por los
                        machos. Algunas lepidópteras
                        desengañadas del amor
                        traspasan el universo
                        y sus misterios para
                        depositar los
                        huevos en
                        absoluta
                        soledad.

                                                     b

                        Dentro de la transparente célula
                        una larva sueña ser
                        mariposa, corta
                        la cáscara y
                        se nutre de
                        ella.

                                                     c

                        Oruga niña seduce a esa planta
                        y la devora. Moviendo las
                        pestañas se transforma
                        en crisálida, alada
                        diosa, absoluta
                        dueña de la
                        chequera del
                        amante.

                                                     d

                        Asumiendo su destino adulta adúltera
                        bombea líquido linfático a
                        las venas
                        alares.

                                                     e



                        Luego espera un
                        minúsculo
                        tiempo,
                        las alas
                        se endurecen.        
                        Entonces
                        vuela
                        como un
                        Ícaro
                        en el
                        jardín
                        de los
                        girasoles.

SUEÑO INOLVIDABLE




                               Gustavo Adolfo Olate


Nunca he querido contarle a persona alguna lo que soñé hace varias décadas. Fue algo que no debo comunicar ni voy a hacerlo, pues nadie me creería o sería un blanco de cuestionamientos y críticas malsanas.

Sin embargo, hoy, que tengo el futuro a la espalda y el ocaso en mis manos, he querido plasmar en letras aquel sueño y algunos detalles que me marcaron por siempre;  por ejemplo de bondad, amor, comprensión  de quién me visitó en mi sueño y con quién conversé muchas cosas y de quién aprendí a entregar el respeto  que cada uno se merece.

Esto ocurrió hace varias décadas. Yo tenía apenas 13 años de edad y, por razones familiares, que ya no quiero recordar, debí salir de la casa. Hacía frío esa noche ¿dónde iba a dormir? Y fue la Quinta Normal que me permitió dormir en una de sus tinajas, tinajas que hoy no existen y que muy pocas personas saben que había en ese parque; entonces quintanormalino y hoy de Santiago.

Hacía frío, me acurruqué como pude y empecé a dormir. De pronto, sin darme cuenta, llegó a mi profundo sopor una cariñosa voz y una suave sonrisa.
-         Hola, hola ¿qué estás haciendo aquí, con tanto frío?
Al oír la voz, dejé de sentir frío y hasta oí el cantar de cientos de canarios, jilgueros y otros pajaritos. Todo me sorprendió y contesté:
-         Hola, lo que pasa es que tuve un problema en la casa y, para no agravar el lío, tuve que salir y dejar a mi mamita, que lloraba por su “guachito”.
-         Te entiendo, te entiendo. Yo también la pasé dura cuando era niño, pero supe salir adelante y vivir con alegría y optimismo, pese a lo ingrato del diario quehacer.
Esa voz me dio confianza y en medio del dormir y del frío, recibí una taza de leche y un trozo de pan. ¡Era un milagro!
-         Gracias por acompañarme! Le dije, para luego preguntarle su nombre.
Guardó silencio por segundos, minutos, horas. – Mi nombre es Jesús, dijo en silencio absoluto…y en medio del mutismo, seguimos conversando, en una tinaja que se ampliaba e iluminaba minuto a minuto.
Sus palabras eran un ejemplo de certeza, sin un error y con una significancia profunda en sus consejos que me orientaban por cuál ruta seguir a futuro y cómo superar los escollos que depara la vida.
-         Disculpa, hijo, creo que también tengo que oír tus problemas…
-         Perdona, hermano Jesús – dije – pero más que contar el drama de mi difícil vivir, me gustaría hacerte algunas preguntas….. Me miró con algo de curiosidad y un dejo de liviana ironía en sus labios.

Pese a todo, yo seguía soñando y luego, después de un prolongado silencio, oí su voz más profunda y grave.
-         Habla, habla, hijo, pero mide bien lo que quieres preguntar, enfatizó. ¡Qué tenso se hacía mi sueño! Y señalé con algo de temor:
-         ¿No molesta lo que pregunte y cuántas preguntas haga?
-         Nada, nada. Pregunta y yo responderé cada consulta tuya,  dijo Jesús.
Y empecé, planteé interrogantes y dudas, entre otras:
- Jesús, si tu padre es todopoderoso, justo omnisciente,  ¿por qué nunca estuvo contigo en tus años de triste niñez? ¿Por qué no asistió a tu nacimiento…¿por qué te hizo morir en la cruz para salvar del pecado a la Humanidad, si fue él mismo quien creó a la Humanidad? Si él es todopoderoso y sabe qué es lo que vendrá a futuro, ¿para qué creó a Satanás, si sabía de antemano que el Satanás llevaría al ser humano a pecar? ¿Y por qué si el Diablo lleva al pecado, por qué alguien noble, sincero y bondadoso como su propio hijo debía pagar por la culpa de otro?
Me miró millones de segundos. Jesús sonrió triste.
-         Piensa siempre en positivo al respecto, piensa con cariño y comprensión, respondió, añadiendo:
-         Voy a analizar bien tus dudas y te daré las respuestas cuando las tenga.
Y luego de sus trémulas palabras, mi hermano y amigo Jesús fue esfumándose progresivamente.
Con su alejamiento, la tinaja volvió a enfriarse y a estrecharse. También desapareció la taza de leche. La noche se hizo más negra,¡y dejé de soñar!

De eso han pasado más de 60 años. Yo pude volver a mi hogar a los pocos días. Pero Jesús todavía no me responde. He ido a la Quinta Normal, pero no están las tinajas y tampoco he vuelto a tener un sueño similar como para recibir respuestas. Aún así, Jesús, sigo creyendo en tu sacrificio.














CIUDAD MÁGICA





                                                      Consuelo Tapia


La segunda quincena de noviembre llega a su fin. Sólo faltan unos días para que las campanas de las iglesias dejen de repicar llamando al mes de María.
El muchacho camina con paso seguro dejando atrás el barrio Patronato. Atraviesa el puente Loreto, cruza el parque Forestal y toma la calle Monjitas hasta llegar a la estación del metro Bellas Artes.
Son las seis y media de la tarde apretujado en medio de la gente el calor es sofocante, dos mujeres hablan de vestidos, otras de regalos y de la comida que prepararán en las festividades de fin de año.
Los estudiantes comentan con nerviosismo sobre exámenes, notas y la PSU. Los hombres van más callados, los que han conseguido un asiento dormitan inquietos. A su lado viajan dos obreros de la construcción, él identifica ese acento de sureño transplantado que ha sido atraído por la ilusión de un trabajo que mejorará sus vidas de campesinos.
- Ojalá que este año el aguinaldo sea gueno, dice otro.
- Con que me alcance para el asadito me conformo, replica el más viejo.
En su transitar de una estación a otra, el joven ha escuchado estas conversaciones sin ningún interés, a él poco le importa lo que sucede a su alrededor, menos lo que pueda ocurrir en el mundo. Qué le podría importar si a sus diecinueve años solo recuerda las caricias y atenciones de la Toña. Después de su hermana, nadie, ni siquiera su madre s ha interesado por él, ella se conforma con recibir de vez en cuando un puñado de billetes sin preguntar jamás la procedencia de éstos.
Siempre fue así, primero sucedió con su hermana mayor, la Toña, luego su hermano del cual nada sabe, ahora es su turno, nadie pregunta, nadie acaricia, nadie contiene. Diciembre se acerca trayendo consigo las  festividades de fin de año y él se prepara para perderse en algún rinconcito donde pasar desapercibido.

El metro se detiene en la estación Plaza de Armas, con agilidad sube las escaleras, ya en la calle se dirige a los baños públicos de la plaza.
- ¡Hola tía!. ¿Puedo ocupar la ducha?
- Llegaste temprano
- Si po tía, no ve que es fin de mes.
¿Y de cuando acá te fijai en las fechas?
Así no má es po tía, no ve que después vienen las fiestas y el trabajo disminuye.
-         La mujer enfundada en su uniforme con el logo de la empresa estampado en la espalda mira al muchacho, mueve la cabeza, estira sus brazos y le dice:
-         Toma, ahí están tus menjunjes y apúrate. Luego continúa con sus labores de limpieza. Mientras se ducha la imagen de su hermana llega borrosa entre lágrimas camufladas por el agua que cae por su cara.
Era linda la Toña, sus ojos eran negros, brillantes, su pelo crespo le hacía cosquillas cuando le daba un beso, esparce el shampoo con fuerza, tenía cinco años tomado de su mano llegó a su primer día de clases al jardín infantil La Oruga Feliz.
Ese verano su madre había sentenciado: Toña, vos ya soi grande así que se le acabó la escuela, tení que trabajar y ayudarme con la casa. ¿Por qué lo hizo? ¿Ignorancia? La Toña tenía sólo catorce años y le iba bien en la escuela, pero qué podía hacer ante la indolencia de quién la trajo al mundo.
El año pasó rápido, él entró a primero básico y la Toña empezó a trabajar en la feria libre, pero según la mamá ganaba muy poco, así que su protectora no tuvo más alternativa  que perderse en las noches de la ciudad, sin amparo de nadie.
A quien debió importarle su suerte no le preocupó, mientras llegara con dinero.
Antes de cumplir dieciocho años, el deterioro de su hermana era evidente, él, que aún era un niño, se daba cuenta, la Toña estaba cada día más flaca, grandes ojeras circundaban sus lindos ojos negros.
Un día al volver del colegio la encontró sobre la cama ovillada en posición fetal. ¿Qué te pasa Toñita? ¿Qué te duele? Ella lo miró con ternura, cuídate mucho hermanito, que no te tiente la plata fácil, protéjete, si tú no lo haces, nadie lo hará por ti.
Así partió la Toña de este mundo, ovillada en su pobre cama, contagiada sin saber de qué ni por quién y sin el consuelo de una caricia materna, sólo él aferrado a su mano recordando el día en que una muchacha
Tierna a quien la vida truncó sus sueños antes de poder vivirlos y que hizo el papel de mamá sin pedir nada a cambio.
Unos golpes en la puerta lo hacen volver a la realidad, corta el agua, sacude su cabeza, seca su cuerpo y se viste con rapidez.
Ya aseado y vestido con la ropa comprada en el barrio Patronato, se despide pasándole la mochila que carga en una de sus manos, guárdemela bien, en la semana la paso a buscar, chao tía. La mujer lo mira alejarse guardando en su bolsillo el billete que el joven le ha dado de propina.
Aún es temprano, tiene tiempo para comer algo en el portal. Diez y media de la noche, la esquina de Agustinas con Mirablores es suya.

Hoy sólo atenderá a los clientes fijos, a los ocasionales los dejará pasar como siempre, que busquen a sus víctimas en la plaza o en el parque, él no se arriesgará, a él no lo van a contagiar.
Un auto se detiene.
Él se acerca a la ventanilla, reconoce al hombre maduro que requiere sus servicios, abre la puerta del vehículo y sube.
Hoy la sesión fue rápida, el hombre tenía prisa, un compromiso ineludible requería su presencia.
El dinero más el IPhone que le regaló el viejo son suficientes.

Mira la hora, aún queda noche, el barrio Bellavista es una buena opción, la variedad ahí es inmensa, boliches lésbicos gay, bares donde se reúne la fauna televisiva y también elegantes restoranes de comida internacional.
Baja el cerro Santa Lucía y camina por la calle José Miguel de la Barra, en Monjitas tomará un taxi.
Con un plan bien definido y con dinero suficiente la ciudad le parece mágica, los audífonos del IPhone con la música a todo volumen no le permiten escuchar el chirrido de los frenos. Se paraliza, un sudor frío recorre por su cuerpo y sus ojos desorbitados no pueden creer lo que está sucediendo.
De la camioneta 4 x 4 baja una pandilla de rapados vestidos de negro, trata de arrancar, sus piernas no le responden, ellos son numerosos, lo acorralan, su cuerpo recibe golpes de puño, cadenas y palos.
Antes de caer inconsciente, trata de proteger su cabeza, así ovillado en el suelo alcanza a ver cómo reparten su dinero y el IPhone va a parar al bolsillo de una chaqueta de cuero negro con el diagrama de una svástica…