domingo, 6 de octubre de 2013

A PALMENIA SAN MARTÍN TORREJÓN





Juan Ramón Cuello Formas

“Otra dormida llega, a la quieta ciudad”

Con su estilo magistral, se refiere así, nuestra única e irrepetible Gabriela Mistral, al hecho de dejar a una dama en el campo santo, para su descanso eterno.
Es lo que ha sucedido recientemente con nuestra muy querida Palmenia.
La implacable realidad de la vida nos ha traído esta pena, nos la ha quitado físicamente.
En esta cofradía de entusiastas aprendices de escritores, ya antes se fueron dos de los nuestros.
Sin variación alguna, les hemos extrañado, les hemos querido, con todas sus características de persona humana, les hemos valorado como individuos, y sobre todo, hemos compartido con ellos esa tan particular devoción, consistente en llevar al papel, para que otros sepan, nuestras emociones, deseos, alegrías, penas, opiniones y gritos del alma.
Ahora nos corresponde, en lo puntual, referirnos a nuestra querida amiga Palmeni.
¿Quién no tiene algo por ella escrito?
No será posible olvidar sus participaciones en clases, con trabajos llenos de evocación, de sublimidad, de infinita ternura.
¡Qué bien, qué gratificado quedaba uno, al escuchar esos conflictos inventados por ella, la historia heroica de esas mujeres que creaba, siempre con profundidad, relatos dotados de un marcado señorío literario, fruto seguramente de sus largos años de escritora.
Porque si algo caracterizó a Palmenia, fue su ternura, que tenía su inicio en ese hablar pausado, suave, grato, para después confirmarlo en sus escritos, que posteriormente leía sin prisa, como susurrando.
Precisamente en recuerdo de esa personalidad de tan exquisita sobriedad, de su proverbial prudencia, de su bulla quitada, casi inexistente, es que lo que quisiéramos decir de ella debe ser breve, cauteloso, suave.
Sólo terminar afirmando quizás lo obvio, lo esperable, lo justo.
Que además de confiar en que ya est´ss en los brazos del Padre, expresar con decisión que te quisimos, Palmenia y que, tanto en el Taller de Narrativa, como en el Círculo Literario y en la Casa del Adulto Mayor, mantendremos vigente tu recuerdo y tu ejemplo.

Juan Ramón Cuello Formas

Agosto 2013

                                      
 Se fue un pedazo de sol.

                                                                              
 A la memoria de Palmenia San Martín.


                   Hoy escuché el canto de la muerte,
                   negro de envidia.
                   Ebria con tus relatos
                   huye esa parca
                   hacia la noche,
                   robando versos
                   y canciones
                   doradas.

                   Vino con oscuros secretos pegados
                   a los huesos,
                   partiendo la fragancia
                   de tu vida.

                   Solitaria esta muerte
                   con ojos fuego
                   encarceló tus venas
                   en el óxido de las garras.

                   Lejos pluma y nido,
                   siniestra fiera
                   muerde la sombra
                   del jardín.

                   Aquellos pájaros extrañarán
                   el agua en la fuente,
                   esa miel amarrada a tu voz,
                   la sonrisa luminosa.

                   Pasos del silencio toman
                   tu recuerdo.
                   Dormirás al final
                   de la memoria.


                  Emilia Páez Salinas.

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