sábado, 7 de abril de 2012

LA SIMULACIÓN (Del estudio sobre Genética de la Cultura)


        
 Enrique Lamas Morales

Uno de los surtidores  más  importantes  del espacio-tiempo  del mundo cultural, que  emana  como todos  los demás, del  territorio  afectivo  de la psiquis  humana, es el de  la simulación. Puede explicitarse  también como  la conducta  de tomar  un rol  o de realizar  una  actuación  en reemplazo  de  otra  muy natural  que  manifiesta  emociones .Estas  son estados  afectivos de origen innato, respuestas o reacciones de función  adaptadora de nuestro  organismo  a  lo que  nos rodea. La simulación como también la  imitación, la emulación, la subordinación al dominio, la mitificación  etc.,etc. , son  conductoras  del flujo  de  la “energía psíquica” (Freud).
         
Estas adaptaciones  revelan una capacidad  simbólica que  otros animales  superiores  también  poseen. Son  los  que  se revelan  en las  situaciones  de  caza  o de confrontaciones  entre ellos, lo que  confirma ,por otra parte, que  el comportamiento  animal obedece  en mucho más  a lo impreso  en  los  genes  que  al aprendizaje  social.  Los niños   muchas  veces  cuando  han realizado  algunas barbaridades  e intuyen  un castigo, se echan a la  cama  y simulan estar dormidos; así se ven tan indefensos  que  el castigo  se aplaza.
       
 Como vivencia  la simulación no debe considerarse  un engaño. Existe  como falsía  cuando  hay una preparación  fabricada  por  la inteligencia para  engañar  a otra persona, o en política  a la gente , o  en  los  cultos  religiosos  a  los creyentes y  en el comercio a los incautos compradores. Interesa aquí  entenderla  como el arte de la representación.
       
La simulación  también aparece  como  un lenguaje  especial, gestual  en  la mímica  y en  la comunicación  de  los  sordos.
      
Hay  otros  generadores  de cultura  que  en ocasiones  van  asociados  a  ella, pero  sólo  indirectamente  como  sucede con  la  imitación.
      
Una antigua teoría  que    fundamenta  la  actuación  de  los actores  y  la puesta  en escena  de las obras  de teatro,  es  la  teoría  de las  emociones  de James-Lange. Dice popularmente   que “no lloramos  porque  estemos  tristes, ni  huimos  porque  tengamos  miedo, sino que estamos tristes porque  lloramos  y tenemos  miedo porque  huimos “. Esto  es  un abuso  de  la  estrecha  relación  entre los fenómenos  fisiológicos  y  hormonales que  acompañan  la  emoción ( ojos bañados  en lágrimas, el temblor  de  las piernas, rostro desencajado, palpitación  acelerada  del corazón  etc. etc.). La verdad es que  existe una  emoción revivida (ya que ella  se manifiesta  como un impacto repentino  que remueve y perturba  el estado  de relativa  homeostasis  afectiva las que siempre dejan profundas huellas en la memoria) mediante la simulación   de las manifestaciones  fisiológicas  y  corporales.
        
Maestros  expertos  en la  actuación  pueden  recurrir  en  escena  a  su archivo  personal, biográfico de  sus vivencias  emocionales  y revivir  a  voluntad  las  perturbaciones  afectivas adecuándolas  a los  momentos  y pasajes  de  la interpretación  escénica.
        
Los  grandes dramaturgos  y comediantes, recordemos  a  Shakespeare, a Moliere,`tenían un vasto conocimiento empírico  de  la  representación  de las  emociones  y  los  mejores  actores   y actrices  de todos  los tiempos sabían de la conexión  bipolar  entre ellas y como  trasladarse  rápidamente  de  una  a  la opuesta ,según el dicho :”de la risa  al llanto  no hay más que un tranco.”
        
Sin embargo la simulación abarca  muchos  ámbitos  sociales y no solamente  es exclusiva  del teatro, el cine,  las teleseries, pues  la encontramos  también  en  el juego  con los trucos, en  los  deportes, donde  reciben  el nombre  de estrategias, en  las liturgias  religiosas, en los  ejercicios  de guerra  en los  cuales  la  simulación  pasa  a llamarse  simulacro, en las relaciones  diplomáticas, con las  reverencias que los  japoneses  especialmente practican, ya que  con  esas curvaturas  y  flexiones indican reconocimiento  y respeto. Lo simpático es  que  en  las luchas  orientales (como las  del  kárate),un segundo después  de  las  reverencias  se lanzan  feroces  patadas.
       
La simulación  de las  emociones  de  pena, de tristeza  y de alegría  y contento, están  acompañadas generalmente por el fenómeno  del contagio, recurso  utilizado   a  granel  por  los  humoristas en  los espectáculos, porque  es  verdad  que  la  risa  es contagiosa. Pero la tristeza, la pena también  se contagian. Recordemos que   en  otros tiempos, para los  funerales  de difuntos  ilustres, se  contrataban  a las  “lloronas”.  
       
En  los  diversos  países, comunidades  y pueblos, las  costumbres  cambian y la cultura  misma  no  se  pierde y tiene  mucho  de reciclable;  mas  bien  algunos  modos  pasan  a la sombra  o  al desuso. Por ejemplo los  estudiados   discursos funerarios  a  los personajes  ilustres  en  los  que  los oradores  soltaban, a  lo menos, una media  docena  de  latinazgos,  van poco a poco  morigerándose  y no sería  raro que   pronto  veamos a  los jóvenes cambiar el  homenaje  por  el  rítmico  recitado  de  un  hip  hop.
       
A fines  del mes  de Diciembre del año recién pasado, se efectuaron  en Corea  del Norte los  funerales  del  líder, casi rey, o dictador, el gobernante Kim  Jong  II . Para  poder  comprender  las  manifestaciones  de  pesar  que  duraron  más  de una  semana , y fueron  televisadas  y por tanto observadas  en  todas  partes  del mundo ,es  necesario  un previo dibujo  del contexto social  y político de  esa nación . Como es sabido  existe  la  separación entre  las  dos  Coreas. La  del Sur  recibe  ayuda  y  es  la  favorita  de Washington D.C. En cambio Corea del Norte, recibe  el paraguas protector de China.

         
La  guerra  permanente entre  ambas  ha alcanzado  hasta  hoy  escaramuzas  sin llegar  a desatar  un conflicto  total .Pero esta situación  ha  obligado  al pueblo  empobrecido  de Corea  del Norte  a sostener  fuerzas armadas que significan  un gran costo .Pero  el miedo  a una guerra  obliga  a esa nación  no solo  a  mantener  un  ejército  competente  sino  especialmente  a un horizonte de unidad nacional  que permita  el sacrificio, la  cooperación  y  la identificación   de  la  gente  con sus  líderes.
       
Las manifestaciones  de dolor de ese  pueblo, aunque  nunca  conocieran  al  líder  fallecido o hubiesen mantenido  una  relación personal o familiar con el difunto, tienen  un carácter  genuino, porque  las  emociones  en  cantidad y calidad  siempre  son auténticas.
      
 Por  eso  resulta  malévolo  el  comentario  de  un  periodista  diciendo  que  a  los  que  no  lloraron  lo suficiente,  las  jefaturas lo condenarían  a trabajos  forzados .
      
Ver  las imágenes   en  el  acto  de simulación  colectiva  llorando  a mares, podría  resultar  hilarante  para  algunos . Pero  las   convulsiones  y gesticulaciones  que  recuerdan  al  movimiento  de  las  marionetas  en  el  teatro  de títeres, mueven  mas bien  a considerarlo grotesco  y, lo  grotesco,  no  produce  risa.
       
Cuidado!  Tanta  acumulación   de emociones  negativas, pueden  conducir  a  una  depresión  colectiva  lo que  es  muy riesgoso  para  un pueblo que necesita  defenderse   y luchar  para  sobrevivir.
       
Tanta  simulación  y  acumulación  de  pena, da pena.




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