viernes, 29 de julio de 2011

RECORDANDO A GABRIELA Y PABLO

                                                  
                                                                     Gladys Abarca Villa

            Nunca pensó que su funeral sería tan triste, meditaba el espíritu de Pablo viendo pasar el cortejo que trasladaba su cuerpo al Cementerio General.
        
Él siempre había deseado un funeral con cantos, con poesía recitada  por pobladores, obreros o tal vez una joven diciendo a viva voz uno de sus poemas de amor, mientras tomaba de la mano a un muchacho con una camisa amaranto.
         
Estaba tan desolado que no se percató de que a su lado había otro espíritu mirando el cortejo. Era una mujer de edad mediana, alta con una melena corta y  expresión de señorío en su rostro. De pronto, ella se le acerca y con una voz que le sale del alma, le dice: -Pablo, no estés triste, lo que ves aquí no tiene gran importancia, lo sustancial es qué pasará con el correr de los años, si en los pueblos se siguen recitando tus poemas, si continúas vigente, eso es lo importante porque serás inmortal y vivirás en el corazón de miles de hombres y mujeres que recitarán tus versos.
      
Gabriela, qué placer verte- le responde Pablo- pero qué pena que sea en estas circunstancias, debo explicarte que mi gran tristeza  en este momento es saber el dolor que azota a mi patria, es como si el ángel del mal hubiera extendido su capa sobre nosotros y desatado los peores instintos sobre aquéllos que juraron defendernos, esa es mi gran aflicción, por causa de ellos no veo a mis amigos, sé que están sufriendo e impedidos de estar aquí hoy, no veo el bosque de banderas que siempre traen los jóvenes ¿Cómo quieres que no esté triste?
      
Gabriela lo miró y por su rostro se deslizaron unas lágrimas silenciosas; tomó la mano de Pablo y susurró:- yo también sé lo que es el dolor de la ausencia de los que uno quiere, de la soledad, de la incomprensión. Tras una breve pausa recobra su sonrisa y agrega: ¿Recuerdas la primera vez  que nos vimos? Yo no lo he olvidado, eras muy joven, lleno de ideales. Cuando iniciaste los trámites para sacar a los españoles perseguidos por Franco, recé para que tuvieras éxito y cuando se hizo realidad el viaje del Winnipeg yo lo sentí como algo mío y te bendije a la distancia.
      
Gabriela- le respondió Pablo- yo siempre te admiré y seguí tu trayectoria. Para mí tú eras un Goliat femenino. A pesar de que siempre te estaban cambiando de país para después olvidarse de ti, tú no cambiabas, seguías haciendo noticia, tus artículos, tus versos, tus cartas, tienen una fuerza maravillosa y por méritos propios obtuviste el premio Nobel, mientras que en tu patria no se te reconocía.
      
Ella sonrió y respondió: - Tú  no te has quedado atrás, también fuiste recibido en Estocolmo por el rey que te entregó el premio.
      
Pasó un breve momento en que cada uno pensó en su vida terrenal y  en este estado, sin espacio ni tiempo, pero a la vez con todo el tiempo del mundo. De pronto, Gabriela exclamó: ¡Qué olvidadiza soy! Mi venida aquí tiene por objeto llevarte donde un amigo que desea verte. Con un gesto invitó a Pablo a que la siguiera.
      
Ambos llegaron a una típica tasca española. Sorprendido, Pablo vio en la puerta a un hombre que los esperaba, era Federico García Lorca.


GALLETAS DE ANÍS




                                                                                                Marina Keller


El periódico sobre la mesa, un cenicero lleno de colillas de Viceroy Ultra Light, éstos son los restos de mi último retiro para tratar de estabilizar mi vida. Tantas veces llamé a tu celular, pero siempre estaba apagado o sin señal y cada vez que llamaba, más desesperado era mi intento por dejarme morir. Llegó el alba a un paso lento y raspó el sol en las cortinas color vino. Tirada despreocupadamente sobre la alfombra esperé que las llagas de esos cortes en las manos siguieran sangrando, no tenía preocupación por dejarme vencer. Un hechizo me condujo a un desespero de ideas llamativas de muerte y dolor.
Cerca de las doce del día vi tus ojos dormilones frente a los míos, traté de ponerme en pie y acercarme a tu boca para besarla, pero noté que sólo era un espejismo de mis ganas de tenerte cerca y adorarte.

Ya la desesperación ha pasado casi por completo, queda, por supuesto, el vestigio de una noche en vela y se nota en mis ojos - el maquillaje corrido y las ojeras- que he llorado más que nunca, pero no te desesperes, de todas formas nada puede ser tan duro para una chica, al final todas sabemos que siempre hay una salida.

No tenemos por qué preocuparnos ahora, la vida se conduce sola, puedo ver como por la ventana entra la luz de la tarde, ya son como las tres y todavía sigo tendida en la alfombra.
Quiero que toques la puerta, salir corriendo a abrir y enroscarme en tus brazos y sentir el olor de tu perfume de violetas y jazmín, adoro ese olor.
¿Comemos juntas? De eso ni hablar, no comes pasta y eso es lo que a mi más me gusta. Fumemos un puro juntas. Olvídalo, tus dientes se van a poner amarillos. Tal vez podríamos tendernos al sol para tostarnos un poco. No, tu piel blanca no puede estar mucho rato expuesta a la luz del sol. Somos tan distintas. Creo que la rudeza de mi carácter no me ha servido para esperarte toda la noche. Y qué noche.

¿Mañana será todo como antes? Dormiremos juntas en la cama king que compré para que te sintieras a tus anchas y te revolcaras en la noche. No me asfixias, te dije, pero bueno, siempre estás preocupada de no importunar. Y es verdad que me ayudaste a pagar la cama, pero siempre me preguntabas antes de acostarte en ella a dormir la siesta. Mariana no tienes más que hacerlo, cuando quieras, te decía. Me encanta verte dormir y no es que sea algo cómico o tal vez tierno, es simplemente que cuando duermes emites un sonido tan especial, como si en sueños alguien te hiciera el amor y perdieras ese quejido poco a poco.

Ya mañana será otro día y tengo miedo de ver tus ojos otra vez, mi niña hermosa, tus ojos de bendita adolescente, qué esperas para arrancar los míos.
Las almohadas de la cama no resistieron tus lágrimas, estuvieron húmedas varios días, no quise lavarlas, sentía ese olor a jazmín tan nítido en ellas, tan pueril, lleno de tus hormonas juveniles. Llora, te dije, porque no hay mejor remedio que ese para la pena. Yo lo sé, por eso lloro ahora que te necesito, porque tengo pena de no estar contigo y la pena no se quita con remedios o yerbas, se quita con el llanto y con el silencio.
Escucho tu voz y tu voz es el silencio, por eso cuando quiero que no estés conmigo te tengo todo el tiempo en mis oídos.

Las galletas de anís ya se acabaron, me las comí sin darme cuenta, el olor del anís es una terapia. Recuerdo que sentí ese olor en tu boca cuando me besaste en el auto, ese olor a dulce de anís y a cigarrillo, ese típico olor tuyo a jazmín en tu blusa y tus manos que tenían esa crema de aloe vera. Recuerdo esos olores porque siempre que los siento vienes tú, corres para decirme que saldrás más temprano y nos iremos juntas.
Y recuerdo el anís de esa vez que nos tiramos en la cama y nos fumamos un pito, ese día trajiste las primeras galletas de anís a esta casa.

¿Qué pasará que no llamas, qué pasará que no respiras en mi oído y me dices todas esas veces que me quieres? Ya es de noche y no has llegado. ¿Quién te convenció de que yo era la mala? ¿Quién te dijo que yo me burlaba de ti a tus espaldas? Quiero que me lo digas para matar a esa persona, para decirle que se vaya al demonio y me deje amarte, porque ya no tengo miedo de hacerlo, cuando te lo dije se acabó el miedo. Porque vi en tus ojos esa dulzura que sólo tú tienes.

Ya estoy en pie, encendí el equipo y puse esa canción que me cantaste en el pub la última noche que estuvimos juntas, ¿recuerdas? Hopelessly devoted to you, de la Newton-John. Que dulce es tu voz, ¿sabías que me encanta cuando estás medio borracha?, porque te atreves a todo lo que el pudor te impide sobria.

Suena el celular, corro a contestarlo y escucho tu voz entrecortada y el silencio. Escucho cada una de tus palabras y no digo nada hasta que termines, cuando siento la necesidad de hacerlo y decir -te necesito- de nuevo el silencio y lloras.
Vendrás a verme, quieres conversar conmigo, quieres que todo se acabe ahora, porque las cosas han ido demasiado lejos y no estás dispuesta a que los demás hablen mal de ti y te tilden de lesbiana cuando no lo eres. ¿Qué es esa estupidez que dices? ¿Quién te dijo que amar es algo malo o sucio? ¿ Y qué encontrarás cuando llegues? No seré yo lo que veas, será el cuerpo de alguien que se parece a mí. Haré cortes más profundos y esperaré que la sangre escurra y oleré el jazmín y el anís de tu cuerpo por última vez. Nadie es culpable del deseo, ni de la muerte, y tienes razón cuando dices que es tiempo de que las cosas acaben, para ti y para mí, aunque siempre uno es el que se lleva la peor parte.
Dime si sigues creyendo en el sabor del chocolate como analgésico, tal vez ese era el único remedio que conoces para el sabor amargo y tal vez esta fue la única vez que no lo ocupé, es que cuando tú no estás todo sabe amargo.


JUEGOS





                                                                Emilia Páez Salinas


        Ambiente de fiesta vivimos en el principal coliseo del país A pocos minutos de comenzar el partido, damos probable alineación de los equipos que se enfrentan en este difícil duelo.  El televisor dispara enseguida nombres de jugadores y de repente una rubia en biquini llena la pantalla. Los ojos de Carlos van desde su figura divina hasta la mano que con delicadeza sostiene la bebida. El comercial se prolonga en la carrera de un niño y entonces el hombre desvía la mirada hacia la mesa. Todo está listo. Julia ha colocado unas cervezas y papas fritas. El esposo se apronta para la sesión futbolística de la semana, que incluye el partido, comentario y repetición de goles.
      - El fútbol es como las mujeres, Carlos, hay que tener varios equipos para ser feliz.
Rubén y Carlos se pasaban horas hablando de la última compra que hizo el Colo o de ese pase que en el momento preciso se transformó en gol de chilenita, de los que no ataja ni el diablo. Eran jóvenes, sin grandes responsabilidades, entre copas y risas celebraban los pases y goles vinieran de donde viniesen. Más de una vez se encaminaron a sus casas sosteniendo el peso de la madrugada.
       Julia va hasta el baño y desabrocha su vestido, que cae como un pájaro al que se le han roto las alas. Con un movimiento lleno de gracia lanza sus ropas de mínima espuma que vuelan de cualquier manera hasta la percha. Balancea por algunos segundos un zapato que cuelga en la punta de los dedos, mientras el otro reposa como un animal doméstico sobre las baldosas. El agua cae susurrando a lo largo de sus ondulaciones de mujer que sin ser bonita resulta atractiva para las miradas masculinas que asaltan la abundancia del busto y bajan al estallido de las caderas. El jabón huele a manzana. A ella le agrada comerse una, especialmente en la noche. Siente que la boca comienza a llenarse de agua y por un momento tiene la idea de mordisquear el jabón. Carlos  jadea y el sudor me está empapando. La manzana sobre el velador, la manzana.
       Julia intenta cantar mientras toma el cepillo y lo hunde en la negrura de sus cabellos, los mismos que al principio el marido acariciaba como lo está haciendo ahora esa toalla roja que la envuelve. Toma un frasco y las gotas avanzan por unas orejas pequeñas,  dejándolas fragantes  para quién me estoy perfumando si Carlos ya no es el mismo y la pasión descansa allí  donde se guarda aquello que no usamos y en la soledad encuentro un puerto, pero yo busco una tempestad ardiendo en relámpagos y truenos que como caballos atropellan el hastío. Quiero fundirme con Carlos y él se duerme. Entonces nadie puede reprocharme que sueñe con Rubén.
       En la pantalla del televisor los jugadores salen por el túnel en dirección a la cancha. Miles de hinchas remecen las graderías para saludar al equipo de sus amores. En ese momento el silencio se transforma en huracán de gritos, allí está el volante que muchas veces tiene la llave del gol,   ése a quién ninguna maldita mujer desaira comiendo una manzana mientras hacen el amor  y si Julia piensa que la he perdonado se equivocó.
       _ Carlos, ¿ vas a acostarte?. La voz se pierde en el desierto de ese hombre un poco triste porque a última hora supo que no tendría que trabajar extraordinario, pero ya era tarde para conseguir la entrada que abre camino a la dicha de llenar sus pulmones con
un aire distinto. Allí está junto a otros tan anónimos como él, sin embargo ellos son el viento que mueve las once aspas de un molino que puede ser imparable hasta que arremete inflando la red y los pechos estremecidos con la alegría del gol. En casa la felicidad es a medias porque no tiene a quién insultar y tampoco hay desprevenidos hinchas para bañarlos con abundantes salivazos justo cuando están ocupados de llenar la galería con sus banderas y consignas. Jugada cerca del área grande, corren dos hombres tras el balón, aparece Mendoza con la pelota pegada al botín y los ojos de Carlos siguen al volante lateral que tira violentamente. A Carlos le parece que él lanza la pelota y desde su mínima estatura crece para arrancar el alarido de las graderías que lo eleva hasta la cima donde el triunfo puede ser muy dulce.
       _ Carlos, ven. La esposa está junto a él con una invitación clara que abarca desde la mirada brillante hasta la bata que oculta a medias su desnudez. El hombre paladea la cerveza y de repente todo es grito.
        ¡ Goooool, goooool, gooooool!
       Julia se atraviesa por un momento frente al televisor y entonces él reclama furioso, levanta un puño, pero no descarga ningún golpe porque allí está ella con la bata abierta y los senos son como dunas ante su vista.
       Saca el portero del cuadro albo. Tiro largo de Herrera que la toca para Galdames.
       Carlos no golpea a Julia, pero la finta de ella hasta ahí llega porque él mira otra vez
su partido y lo único que desea es estar tranquilo porque para eso trabaja duro toda la semana en la fábrica, soportando al huevón de don Óscar, que nunca se cansa de mandarlo a él que no ha tenido suerte en la vida y apenas se conforma con jugar de vez en cuando una pichanga en el barrio.
       La cámara muestra panorámicas del encuentro y se detiene en las barras, esa imagen que lo transporta muy lejos mientras las manos de Julia  acarician. Una pequeña serpiente sale de la boca femenina para reptar por el pecho del televidente, que no se inquieta, aunque la lengua urge.
       La mujer siente estremecimientos en el vientre y una humedad que la está mojando por dentro, allá en lo más íntimo donde el fuego se refugia. Desciende con las esperanzas vivas explorando a Carlos con las manos y entonces recuerda, sin saber por qué, una tarde de infancia. El león en su jaula de circo. Julia lo llamó muchas veces, pero no pudo derrotar la indiferencia del musculoso cuerpo, tumbado y lejano. Carlos tampoco le responde, menos ahora que la pelota avanza en campo enemigo.
       Unos golpes se escuchan y Julia va hasta la puerta. Rubén está allí con sus miradas que parecen desnudar y listo para invitarla al menor descuido de su marido, porque siempre Rubén ha estado tratando de conquistarla como si adivinase que las cosas van muy mal entre ella  y su esposo y aunque ella se esfuerza por salvar el matrimonio, éste naufraga irremediablemente. Rubén saluda y Carlos apenas responde mientras abrocha su camisa y sube el cierre del pantalón. Luego continúa pendiente del partido.
       Julia recuerda la transparencia de su ropa y aunque intenta cubrirse en un primer instante, pronto siente que algo tiene que cambiar definitivamente porque ya no se conforma con esa vida de almuerzos en casa de la suegra el día domingo y tampoco soporta los eructos de su marido cuando está comiendo, ni menos que coloque la radio o el televisor a todo volumen. Es como si Carlos le prestara un remedo de vida engañando a los amigos que creen estar frente a la pareja ideal porque Julia y Carlos son jóvenes, atractivos y llenos de simpatía. Sólo Rubén presiente  (o quizás sepa) que todo es una farsa. La mujer abre la bata, acaricia sus pechos y luego la mano toca el vientre para bajar hasta un monte de vellos oscuros y la mirada de Rubén llega a todos los rincones de Julia, de una Julia que aún cree en el amor y que todavía busca con esperanzas al hijo que Carlos no ha podido darle. Por un momento Rubén se alarma ante el cariz que están tomando los hechos, pero la inmovilidad del esposo ante el televisor lo tranquiliza.
       La pareja desaparece silenciosamente por el pasillo hasta llegar al último cuarto de la casa y las manos inician otro juego, diferente, que permite la erección de los pezones y se prolonga en esa otra que está más abajo con una dureza húmeda y rosada. El instinto arremete con audacia, mientras la lengua de él cae para sumergirse muy profundo y recorrer la oscuridad y el misterio. La boca de Julia se abre para recibir la dureza del hombre y la nariz aspira su olor fuerte. Allá, lejos, en los confines del universo, una voz apenas se escucha: Nos vamos acercando a los treinta y cinco minutos de la primera etapa. El marcador se mantiene uno a cero. Díaz chutea al centro buscando a Rodríguez que peina la pelota.
       Ahora Rubén deja caer su cuerpo sobre Julia y es la invasión que se concreta mejor cuando ella levanta las caderas e inicia el movimiento que les aproxima tanto que ya son un solo cuerpo meciéndose en un mar de gemidos y gritos ahogados.
      Penal. El árbitro ha cobrado un penal en los últimos minutos del primer tiempo, informa el relator deportivo. La joven y Rubén comienzan a retirarse uno del otro. Alguna promesa futura resbala por la oreja tibia de ella. Tienen el tiempo justo para vestirse. Todavía arreglándose el cabello salen, respiran profundo y van hacia un Carlos feliz con su enésima cerveza en la mano. Aclarando la voz anuncia, emocionado:
      -  ¡ Vamos ganando dos a cero!
      







PALABR@S Nº 10 - julio 2011
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miércoles, 29 de junio de 2011

PALABR@S

Revista del Círculo Literario de Maipú
   Nº 9    -   29 de junio de 2011


Hoy escriben:

Enrique Darío Lamas

Emilia Páez Salinas

Angelina Milla

Gustavo Olate Ortega

Patricia Franco Muller

Mauricio González

Ricardo Lagos

Mario Cáceres

Amanda Espejo

y Carlos Acevedo






correo: sinalefa25@hotmail.com
                                           




Junio comenzó con la alegría de la presentación del libro de poemas El Viaje, de Emilia Páez Salinas, el jueves 2, en el salón de actos del Museo Benjamín Vicuña Mackenna. Fue una reunión de amigos, parientes y admiradores de la autora que la acompañaron para escuchar sus textos, tras la presentación hecha por el representante de Mosquito Comunicaciones y el profesor y poeta Sergio Rodríguez Saavedra.

El martes 14, el Círculo Literario presentó un homenaje a Gonzalo Rojas, en la Biblioteca de Maipú, con la participación de Osvaldo Mora, Ricardo Lagos, Emilia Páez y como invitada especial, Amanda Espejo, escritora de Quilicura. Estuvimos muy bien acompañados por los socios Yorka Gallegos y Gustavo Olate, quienes leyeron los poemas con sus voces excepcionales
En esta oportunidad, intentaremos reproducir parte de este acto.

Unos poemas en recuerdo del padre se han incluido y las bases del XII  Concurso Literario Nacional Vita Mayor.

Aparecen en este número dos comentarios de libros, un poema de Julio Abel Sotomayor, un poema de Angelina Milla, una breve reseña de un escritor nacido en junio: Leopoldo Lugones, dos textos de un nuevo integrante, el periodista y escritor Gustavo Olate, un cuento de Mauricio González, alumno del taller de Ricardo Sánchez y cuentacuentos y un relato breve del cuentacuentos y escritor Carlos Acevedo.

ALEJANDRO VENEGAS C. Filósofo social




                                                    Enrique Darío Lamas

Cuando  el Círculo  Literario el año 2009 realizó sus programas  en la radio Santiago Bueras  de Maipú, uno de los personajes que  cautivó  mi atención fue la del profesor  de  Francés, un chileno nacido  en  Melipilla el año 1871 y  cuyo deceso ocurrió  en nuestra comuna  de Maipú el año 1922. En su tiempo de maestro fue compañero y amigo de  Enrique  Molina  y  de Tancredo Pinochet.


En el día  de hoy,  por  sus  escritos sería  considerado más bien  como sociólogo. Poseedor  de una  gran  sensibilidad  pasó algunas vacaciones  conociendo  a  los  campesinos  y   mineros y a los  modestos  trabajadores  del paí. Fruto  de ese examen de la realidad escribió las  Cartas   a  Pedro Montt y el libro  Sinceridad Chile Intimo en 1910, escrito  en ese mismo año  en  el que  hace  un balance  de la situación  del país  a  cien años  de  la  independencia.
La clase  dirigente  reaccionó  con dureza contra el libro y su autor, debido al triunfalismo  de la celebración  del Centenario pues las críticas de Venegas  venían  a  aguar  la fiesta. Debió  abandonar  la  función  docente  y  dedicarse  al comercio en un verdadero ostracismo.


Usa, en verdad expresiones fuertes. Dice: “ frente  a la petulancia rayana  en la imbecilidad, hay  una visión realista, desmitificadora  y veraz. Hay una ola de fango que nos inunda con el oscurecimiento y la pérdida más extrema  del sentimiento  moral ..la causa  más  importante de esta  crisis moral, caracterizada por el utilitarismo grosero  que hace  consistir  el objeto de la vida  en el éxito y la principal  palanca para alcanzar  éste, en el dinero, en la codicia  y la rapiña, por el favoritismo que reina  en la  administración  pública, por el afán de lucro de la enseñanza, por  el engaño y mala fe de la prensa, por el despojo que se  ha hecho  al pueblo mapuche, por el abandono  en que se tiene al pueblo, por  el imperio de mezquinos  intereses  personales …”
¡Que  increíble!  A cien  años  de esas  declaraciones  en  el  Bicentenario que  hemos  celebrado  recién, estas   palabras  calzan  y  tienen vigencia. La  porfiada  realidad  hace  que  manifestaciones  multitudinarias  de  estudiantes,  maestros,  trabajadores,  rechacen  la educación mercantil  instalada,  los  fraudes  y desfalcos  en instituciones  fiscales, la crisis del sobreendeudamiento de la  gente  con las tarjetas  de crédito, el robo a más de 400.000   personas  en la multitienda  La Polar  por la usura de los intereses  cuando  caen  en morosidad, los  planes  privatizadores  de los  bienes  que nos pertenecen  a todos etc. etc. Está  presente una  situación  similar y  es necesario  combatir  la inmoralidad  con la fuerza  que  lo hizo  el profesor Venegas hace ya más  de  un siglo.


¿Es que la historia  se  ha detenido?  ¿El progreso  social  ha significado  un avance insubstancial tal como  en el caso del paso desde  la extrema  pobreza  a una pobreza dura con televisor  y teléfono celular? Como los fenómenos  que  duelen  en Chile, también  afectan  en muchos  países del mundo, el despertar de los pueblos  árabes  sometidos  por dictaduras  expoliadoras  durante  decenios, también la quiebra y hundimiento  de Grecia,  la cuna  de la  cultura  occidental, como los  movimientos  de los  indignados que  sacuden  España y otros,¿será  entonces  que  puedan cumplirse las profecías de los estudiosos  mayas de la cultura pre-hispánica, que dan el año 2012  para  el fin del mundo o un cambio  de era?              (CONTINUARÁ)

COMENTARIOS DE LIBROS



Hijo de Satanás de Charles Bukowski  

                                        Patricia Franco Muller

21 cuentos – 199 páginas.
Biblioteca Municipal de Maipú

La contraportada promete: “La más impactante prosa de alcantarilla, la indecente energía de la furia, el malhadado lenguaje de los bares, etc” frasecitas destinadas a atraer a lectores en busca de lenguaje coprolálico.

Nacido en Alemania y criado en Los Angeles, EE.UU, este autor es considerado por algunos como “algo parecido a Henry Miller”, por su juventud en múltiples oficios, vagabundeos y por ser su escritura “de ficción” un asunto mayoritariamente autobiográfico. Allí termina el parecido.
Estos cuentos donde abundan la diversión y el sarcasmo, harán sentirse al lector como si navegara en un río de alcohol, en compañía de tipos comunes y corrientes con los que es fácil para muchos sentirse identificados:

“Henry se despertó en su cama con resaca, una resaca horrible, mierda, dijo en voz baja.”
  
Otra de sus frases típicas: “Y el tiempo pasaba como la mierda por el río”. Seres solitarios, abandonados, impotentes en busca de algo que los haga sentirse vivos, aunque sea sólo por momentos: “se detuvo en un semáforo. Y en ese momento tuvo una sensación muy extraña, le pareció que él era la única persona viva del mundo.
Cuando la luz se puso verde, se olvidó completamente del asunto”.

Uno de sus mejores cuentos es el que da título al libro. Un chico de 11 años junto a otros dos torturan y casi matan a otro muchacho con un pretexto cualquiera. Narrado en primera persona el protagonista está asustado de lo que hace y a punto de echarse atrás, pero recapacita, es el líder y debe mantener su personaje hasta el final.

Los menos logrados son “Los escritores” por ser demasiado previsible y “Lo suficientemente loco” por exhibir sólo el aspecto fanfarrón del autor. En el texto, le pregunta alguien al protagonista escritor: ¿qué escribe? – Cochinadas, es la respuesta. Pero tenía bien presente que su popularidad mundial le podía conseguir el Nobel.

Como poeta alcanzó bastante notoriedad. Un botón de muestra:

pájaro azul


hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres joder
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?
 

El éxito que tuvo en vida este narrador y poeta  se mantiene entre los jóvenes, como nuestro socio Román de la Parra, quien fotografió su tumba enflorada y le dedicó este poema:

Viejo


Nosotros
los que te supimos
de poesia
y trozos de hombre
acabado
en la batalla
que todos pierden
la misma que peleamos
en cada verso

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El club del crimen
                                Mario Alfredo Cáceres Contreras

Autor de las novelas policiales “Payasos de la muerte”, sin editar “Máuser 5 y el asesino de las cintas”

      
B.M.Gill. Es una de las más celebradas escritoras británicas de novelas policiales. Ganadora de la Daga de oro de la Crime Writer´s Association por su novela The Twelfth Juror y candidata en dos ocasiones al premio Edgar de los Mystery Writer´s of América – raro privilegio para un autor británico -, ha publicado diversas novelas policiales en la que destaca El club del crimen, además de Crímenes infantiles que narra las atroces perversidades de una retorcida mente infantil.
     Comentar sobre un libro es ubicar al lector frente al escritor. Como asiduo y más bien fanático – Como consecuencia de esta inmensa atracción, el vicio. - lector de novelas policiales, busco al igual que Miguel Arteche, el misterio y el juego que significa todo el desvelamiento y la obvia necesidad de descifrarlo. Y todos los artilugios del escritor los disponga en cada una de las páginas del texto. Un buen amigo me facilitó El club del crimen y encontré una joyita del buen lenguaje escritural, todo, en una novela policial y más impactante porque los sucesos  se suscitan en la parte posterior de la casa en la que tiene su discreta sede El club del crimen, hay aparcados varios coches lujosos. Sus propietarios son expertos en armas de fuego, drogas, venenos que forman parte del mundo del crimen. Sin embargo, ninguno de ellos se ha enfrentado con la sangrienta brutalidad de un crimen real. La mayoría sólo aspira a obtener buenos derechos de autor de las novelas policiales que escriben. No sólo el suspenso y el misterio ante un posible asesinato de uno de ellos, sino las descripciones físicas y sobre todo sicológicas de los personajes están muy bien logrados. En ese club se reúnen varias especies de escritores en donde las odiosidades, acusaciones de plagio, el yo superlativo, el miedo al fracaso y las ambiciones desmedidas se reúnen en torno al misterioso asesinato del Director del Club. Encontré frases que invitan a reflexionar, frases relacionadas con el diario vivir como “Yo no creo en la vida después de la muerte, pero sí creo en la vida antes de la muerte”  o esta otra “Para los escritores es posible escapar de este mundo real cuando se hace particularmente odioso, se introducen en la ficción y la libertad domina sus cerebros; se sientan en jardines de dulces olores y se bañan en mares no contaminados. Dicen ser personas afortunadas.”
     Una veintena de personajes urden la trama - es recomendable en un listado aparte, escribir con sus características físicas y sicológicas a cada uno de ellos -. Una trama que mantiene expectante, quizás  irónicamente más de algún lector escritor se sienta reflejado en alguno de los personajes. Es una novela policial clásica que recomiendo leer.
    Por último una frase dedicada a todos aquellos que critican y criticamos un libro. Exige respeto por el escritor “Un libro es como el cerebro de un niño. Puede ser el de un cretino. Puede ser el de un subnormal. Sin embargo, no hay un solo padre que no lo quiera”.

MEJOREMOS



                                                                             Gustavo Olate Ortega


El lenguaje adecuado - sea escrito, oral, visual, etc.-  constituye en eje indispensable para  mejorar la cadena de invisible titanio que fortalece la comunicación que, para bien de todos, debería ser permanente, comprensiva y respetuosa, entre muchos otros aspectos.

No obstante, esa comunicación también abarca conceptos tales como divergencias, acuerdos, dudas, críticas, etc.

Sin embargo, el festinar el lenguaje, utilizar barbarismos y/o groserías dificulta, baja el nivel para entregar o captar el mensaje que se pretende, según los casos.

Este preámbulo, sin pretensiones de ser un agnosticismo, pretende criticar positivamente el uso ordinario de gran parte del lenguaje actual, tanto en la prensa escrita, radial y televisiva, como en la conversación diaria.


Ya no se usan sinónimos  para explicar con claridad lo que se quiere decir, sino que se emplean términos soeces.
Actualmente, en un alto promedio de la comunidad se utilizan vulgaridades propias del argot de bajo nivel. A eso se suma que muchos medios de prensa – dejando de lado la parte sustancial del quehacer noticioso – resaltan con aquel tipo de expresiones los hechos de importancia y sólo entregan farándula barata.

Hoy por hoy, aparece como algo de mayor impacto informativo que tal o cual artista se colocó silicona en sus partes más íntimas, que denunciar situaciones tan graves como el “caso mapuche” o la prostitución infantil en barrios paupérrimos, así como los innumerables casos de corrupción social y politica y que cobran un alto costo ético, moral y económico a las comunidades más desposeídas.

Por eso es que urge que la sociedad – a partir de los propios hogares y colegios – considere básico el uso y aplicación de un lenguaje adecuado. Y eso abarca reflexionar que se debe asumir primero la obligación de cumplir las obligaciones antes de reclamar el derecho al beneficio. La sociedad lo requiere.

NACIDO EN JUNIO



LEOPOLDO LUGONES

                                                     Emilia Páez Salinas

        
       El 13 de junio de 1874 nace Leopoldo Lugones en Córdoba, Argentina. Hombre de vasta cultura, es uno de los máximos exponentes del modernismo argentino y una de las figuras más influyentes de la literatura iberoamericana.
       Como cuentista se le deben Las fuerzas extrañas (1906) y Cuentos fatales (1926), que desarrollan la literatura fantástica que se liga con Horacio Quiroga y anuncia a Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.
       Es autor de la novela La guerra gaucha y las meditaciones esotéricas de teosofía, relato histórico sobre la guerra de la independencia.
       Lugones también tradujo pasajes de La Ilíada, de Homero y estudió aspectos de la Grecia clásica en Las limaduras de Hephaestos (1910) y las dos series de Estudios helénicos (1924 y 1928).
       Además de narrador, fue poeta, ensayista, político y periodista. Entre sus poemarios tenemos:
              Los crepúsculos del jardín (1905), El libro de los paisajes (1917), Las horas doradas (1922).
       La evolución de su pensamiento político (Pasó del socialismo al liberalismo, conservadurismo y fascismo) puede seguirse en sus libros: Mi beligerancia, La patria fuerte y La grande Argentina.
       Es una de las figuras capitales de la literatura argentina y en honor a la fecha de su nacimiento, el Día del escritor se celebra el 13 de junio en ese país.
       La consideración del Martín Fierro como emblema de la literatura argentina se debe, en gran medida, a la interpretación de Lugones sobre la influencia de esta obra en la formación de una identidad cultural.
       Se suicida el 18 de febrero de 1938, en Tigre, Buenos Aires.

DOS POEMAS


                   Silencio y miedo     

                                                                        Angelina Milla


                   Mirar por la angosta ventana
              un mundo abierto y no atravesarla,
                             mi alma en suspenso
                               llora en la quietud
                      de los rincones gastados.


                             El farol suspendido
                           apaga la luz mortecina
                        y el cuadrado somnoliento
                               aprisiona al miedo
                        entre paredes blanquecinas.


                         Mi frente húmeda da vueltas,
                       girando en vano por las esquinas
                         donde ojos asustadizos moran,
                           escurriéndose por las aristas
                               y el silencio inadvertido
                              se cuela por las hendijas.


                                   El miedo me alcanza
                         y aprieta la estrecha garganta
                                    cual garra salvaje
                            me arrastra a lo extraño
                                  aún está abierta
                                 la angosta ventana
                               tal vez me arrepienta
                                no haberla cruzado.


                              Cual paz que sofoca
                          el ruido del silencio frustra
                                 en el oscuro camino
                                 el temor lo absorbe 
                               se alargan las sombras
                          y el terror va prendiendo
                          con alfileres de angustia.


                   Por la bóveda longeva del tiempo,
                         el reloj avanza acompasado
                                 marcando la vida.



               Giro por los recodos del pensamiento,
                 por el arrobo del inconsciente,
                         va quedando mi nada
                        voy perdiendo mi todo
                 la noche se repliega al pasado
                       el día trae el presente
                y aún están en casa albergados
              el miedo y este perpetuo silencio.



                                                             





Poema simple

                                  Gustavo Olate Ortega

No llores alma mía
Por tus viejos amores
No busques los calores
De cenizas ya frías.

¿Qué no ves que se enfría
El néctar de las flores,
Bajo los resplandores
De una luna sombría?

No busques la ambrosía
En la hiel de dolores,
Porque amargos sabores
Te darán, alma mía.

Sólo ve en lejanía
Las gracias y candores
De labios tentadores
Que han de llegar un día.