miércoles, 31 de agosto de 2011

CUENTOS




RECETAS IMPERATIVAS: POLLO AL COÑAC                                                             



     Valeria, mi mujer, preparó las maletas y se fue enfurecida a casa de su madre. Resultado de una terrible discusión anticipada por un imaginario tarotista que al disponer los arcanos sobre la mesa, indicaron que el matrimonio está irremediablemente roto. Después de treinta y tantos años me siento liberado, al fin una decisión anhelada en lo más íntimo se ha concretado. Para celebrar  y a la vez desahogar la tensión, he decidido cocinar esta noche para mí; sólo para mí, un pollo al coñac. En internet encontré la receta y afortunadamente en el refrigerador están las presas de pollo, el vino blanco, la cebolla picada, además del concentrado de tomates. En la alacena el resto de los ingredientes: aceite, sal, laurel, pimienta y lo más importante; dos botellas de coñac.
     Dispongo la mesa como si quisiera deslumbrar y conquistar a esa esquiva belleza llamada Libertad. La música mejicana al máximo volumen del equipo de sonido domina todos los rincones de la casa. Pedro Vargas me canta y dice que continúo siendo el rey. Me he desnudado y sólo llevo puesto un par de zapatillas de levantarse con la forma de leones  y para no sufrir quemaduras de aceite, cubro parte de mi cuerpecito con un delantal que siempre  utilizo en las fiestas del club de Toby. El delantal es blanco y a la altura de los genitales cuelga un exorbitante y chascón falo. Pinté los labios con rouge de mi ex -mujer, je,je,je y la cabeza la cubro con un viejo casco alemán, legado de mi abuelo. En verdad estoy y me siento arrebatador. Ahora voy a ceñirme a la receta.
     Preparación: Las presas de pollo dorarlas en aceite. Mientras caliento el aceite, es conveniente para inspirar al cocinero una copita de coñac Napoleón. Dejar cocinar por algunos minutos y retirar del fuego. El vino blanco tiene un bouquet que llama a decir ¡Salud! Lleno de nuevo las dos copas y aliño la cebolla con el concentrado de tomates. Salucita con una copita de coñac. Agregar una taza de sopa caliente, vino blanco para el pollo y otra para mí. Lleno de nuevo las dos copas.
     ¡Putas que lindo es ser libre! Reviso de nuevo la receta para preparar el pollo con trago. Un momentito jefecito… ¡Salud! A ver… sigamos, golpeo al pollo  con el pene del delantal y lo tiro de nuevo al sartén. La cebolla picada la mezclo con vino y coñac, para el sabor, digo yo. Una copita para mí y otra para el pollo borracho. Voy al recetario de nuevo, mierda las letras se confunden, debí utilizar Arial 14 o 16 para leer mejor, pero en fin. Aquí dice una copa de polloo para mí y vino blanco para la cebolla y el aceite, hip. ¡Crestas! El pooollo mala cura se ha caído de la cocina y se esparce en el suelo. El timbre está sonando y el vino blanco me hace ojitos. Ahora los malditos mejicanos cantan “Sin ti” y me da una pena. Sniff. Putas que es linda la emancipación y que ninguna mujer de mierda te moleste…Una copa de coñac para mí y recojo el pollo desordenado y lo tiro de nuevo al sartén. Limpio el suelo y la transpiración de mi frente con la chasca del falo que sonríe al centro del delantal… Arreglo el casco alemán que esta cubriéndome los ojos. En verdad estoy francamente arrebatador al mirarme en el espejo de la sala. Con una botella en la mano voy abrir la esquiva puerta; como se mueve la condenada y de nuevo los mejicanos con canciones de amor. Snifff, me da una pena.
     ¡Sorpresa! Mi mujer o mi ex, junto a la bruja de mi suegra, ya ni sé si estoy casado o soltero. Miran espantadas, no sé a quién. Y yo… siempre un caballero galante, soy un caballero, snifff. Las invito a cenar un pollo al coñac.


                                                                            Mario Alfredo Cáceres Contreras
                                     
DE UN CIELO CELESTE  A UN CIELO GRIS




            Hace mucho que espero, mucho. Estoy aplastada bajo un cielo gris: mi cielo.
           
            No todos pueden gozar de un cielo celeste y respirar aire puro. Mi aire está viciado. Asomada al balcón contemplo los techos de las casas, miro hacia abajo, la gente me causa vértigo, caminan en todas direcciones, van de  prisa, chocan entre ellos y no se detienen. Parecen marionetas movidas por hilos invisibles.
            Hoy un rayito de sol se detuvo en mi ventana, alargué la mano interrumpiendo su trayectoria. Al sentir su tibieza la retiré de inmediato. Luego se introdujo entre unas rosas artificiales. Por un momento iluminó el florero dándole vida.

            El retrato de mamá por segunda vez ha sonreído, es mucho por un día. Ya sé de tus intenciones, seguro que las flores se marchitaron y tú me lo recuerdas.

            Ten paciencia mamá ¿No ves que mi cielo es gris y hace mucho que espero?

            ¿Por qué los días tienen diferentes colores? Los hay verdes, anaranjados, negros,  rojos ¿Y por qué siempre hay que esperar? Que suene el timbre, el teléfono; esperar que ladre el perro, salga el sol, que llueva, también que el estanque del baño se llene.

            Mamá tu sonrisa es tierna, tus ojos bondadosos y yo soy tu hija… ¿O fui tu hija? Tenía dos años, aún lo recuerdo. Ahora tengo treinta; pero fueron malos conmigo ¿Por qué pusieron hiel en el pezón y tu leche no fue más dulce? Me producía náuseas, papá reía y tú también.

            Allí veo a papá ¡Qué largas piernas tiene! No alcanzo sus rodillas. El bigote almidonado,  pelo brillante, la frente demasiado amplia y su terno gris, igual que mi cielo.

            Después, ya no volví a dormir con ustedes. Y me llevaron a una nueva  pieza, adornada con gran cantidad de juguetes. En la cabecera colgaron un cuadro con varios ángeles, gorditos y rosados. Ustedes estaban felices, yo tenía miedo, sobre todo de los ángeles. En la noche me tapaba la cara para no verlos. Apenas ustedes se dormían,  ellos se descolgaban del cuadro y volaban alrededor de mi cama; otras veces se acostaban a mi lado mirándome tan cerca que me aterrorizaban. Quería llamarlos pero la voz no me salía.
            Una noche desperté llorando, di un grito y no tuve respuesta. A oscuras fui a  su  pieza, no estaban. Recorrí las otras habitaciones, al bajar rodé por la escalera golpeándome muy fuerte, llegué  cerca de donde dormía Ana. Ella sufría de los oídos, se amarraba un pañuelo en la cabeza. Al verme  se asustó mucho, me tomó  en brazos  llevándome de nuevo a mi dormitorio; rezaba en voz alta, acomodó las ropas de la cama, y se  fue. Me dolía  todo y empecé a vomitar con fuerzas manchando las sábanas.

            No sé a qué hora llegaron ellos.

            Mamá lloraba y lloraba. Vino un señor con un maletín, lo puso sobre la cama. Sacó varios objetos brillantes, los ponía en todo mi cuerpo. Con un pequeño martillo daba golpecitos en mis rodillas y me miraba. Luego les habló en voz baja, se despidió de papá dándole la mano y  le entregó varios papeles. A mamá le dio un  beso en la cara.

            Desde ese día mi cielo fue gris.

            Papá se paseaba de un lado hacia otro con las manos en la espalda, sus ojos tenían la misma  expresión del perro de Ana cuando ésta le daba un puntapié.

            De tantos viajes a doctores y exámenes  mamá se fue oscureciendo. Un día la vinieron a buscar en una ambulancia, papá se puso muy triste, lloraba a  solas, y salía muy temprano diciendo  que iba a dejar flores para ella,  porqué le gustaban mucho.

            Ahora no me mira, más aún,  parece que yo no existiera. Se mueve todo el día en su mecedora,  en  ocasiones  pregunto por  mamá y él me ignora.

            La vieja Ana hace días que no viene, no ha traído la bandeja de papá ni la mía ¡Pobre papá! He puesto el oído en su estómago, le suenan tanto las tripas cómo si  estuvieran charlando.

            Cuando repique el teléfono voy a contestar, a papá no le agrada que suene, lo descuelga. Si es mamá la que llama reclamando por sus flores tendré la oportunidad de contarle que Ana no ha traído las bandejas con alimentos y que papá parece estar enfermo

            ¡Ay! Ya empezó mi cielo a ponerse gris…ahora está cambiando de color,  parece un arco iris  girando alrededor de mi cabeza, de nuevo se torna gris y yo sigo esperando…esperando.

            ¿Mamá cuándo vas a venir?

                                                           
                                                                            Melania Tello Romero

                                          
TU VIDA, MI VIDA




Hasta el preso se acostumbra a los barrotes de su cárcel.
                                                                         Manuel Machado


Como una suave brisa aparecen de pronto aquellos momentos, en que tu presencia ocupaba el lugar de mis recuerdos. Tu cuerpo, el lugar del mío, y tus sueños eran los de ambos. Mi vida me parecía un desperdicio sino fuera porque, gracias a ella, pude encontrarte. Desde ese instante, en que apareciste capturando la luz y las miradas, como una paradojal estela, incandescente, brillante, pero fría…tu mirada congelaría cualquier estrella, atraparía toda la luz y la materia en derredor y aún así encandecías, aún así te acercaste y no me heriste de inmediato. Me dejaste crecer girando en tu órbita antes de devorar toda la vida, toda mi sangre que olfateabas con tus sensores viperinos, desde el primer día, desde la primera noche, desde el primer segundo en que me distinguiste entre la multitud, sentado, arrellanado en el sofá en el último rincón asintiendo en un alegato que no entendía, desde lejos, como para hacer algo, mientras a nadie le importaba mi opinión, si asentía o no. Si me levantaba. Alguien me hubiera preguntado si me iba, o dónde estaba el baño. Mi incomodidad incomodaba, temblando desde hace una hora o dos, sudando y nadie me arrojaba una toalla, n trago, un canapé, una excusa para escapar de aquel sitio. Y, de pronto, tus ojos ardiendo en el centro como una pira capturando el fuego de todas las miradas de los comensales, invitados y anfitriones, y toda esa luz saturaba tu figura, la perfección de tu cuerpo, el cabello que caía cubriendo tus senos simulando un descuido. Te deslizaste junto al brillo de los ojos y de los faros de todo tu entorno. Nadie podía hacer otra cosa que no fuera mirarte, yo solo luchaba por poder seguir respirando, que mi corazón henchido no se detuviera, que mi sudor cristalizado en los poros no me hiciera vulnerable a desvanecerme en tu aliento. Tú, cuerpo inclinado, cabello arrebolado, aura, escote, ofreciendo el calor de tus pechos cual carnada en el anzuelo de los glaciales pupilas, tu aliento como un suspiro, como una mañana soleada de noviembre entrando por una rendija en que un preso a horcajadas aspirara, tú, como una despedida de la vida, del mundo, disparando el calor gélido en mi oído.

-         ¿Cómo te llamas? – me preguntaste.
Te escupí mi nombre, tartamudeando, mis lentes empañados, el hedor ácido del cóctel tibio que a ratos sorbía, que no desechaba, procurando evadir preguntas, cuestionamientos, excusas...que ya no nos queda tónica, pero hay zumo de naranja, que la tónica es muy ácida, que debes ponerle algo de dulzor a tu vida. Tú solo reías, me sonreías con la fuerza de las cien sonrisas congeladas a tu alrededor, las que habías capturado al irrumpir en el teatro de los mortales, Hiciste una breve pausa, un amague para que el mundo pasara de largo, para que se deshidratara la lengua de quien quisiera opinar, para que una gota de sangre
coagulara en el lugar incorrecto, para que el líquido entrara a los pulmones, y flagelaste mi cuerpo con el nitrógeno de tu mirada diciéndome:
-         Salgamos de aquí.
No fue una pregunta, no fue una imposición, fue la palabra creando al mundo, ahí supe que eras mi dios, mi diosa.

Desde ese momento, día y noche, verano e invierno, fueron lo mismo. Mi vida eras tú, tú mi mundo,
mi familia, mi religión. T cuerpo ocupaba cuánto podía ver, tus jugos cuánto podía beber, tu exhalar cuánto podía respirar, Pero no era suficiente, debías absorberlo todo, capturarlo todo y yo, al medio de esa disputa cósmica, de una vorágine de astros que colapsaban ante tu estampa. De devoto a asistente, y de eso al sacrificio, al granito ceremonial en donde bebías mi sangre, mi vitalidad, consumiéndome y sumiéndome en la enrancia mendicante procurando el calor disipado en el pozo voraz de tu alma.

         Era poco lo que estabas en casa, pero se me hacía cada vez menor el tiempo libre, me levantaba cual sobreviviente de una catástrofe. Aunque dormía, el hacerlo al lado tuyo me agotaba, aprendí a equilibrarme en el canto de la cama para huir de tus abrazos, los mismos que ajaban mi piel con su cáustico hielo. Luego debía tolerar tu llegada, el hedor de todos los muertos que a esa hora llevabas a cuestas, el peso de la luz del mundo, de los astros absorbidos, yacentes en tu mirar e incrustados en tu cuerpo. Entre devaneos, trataba de incorporarme asiendo un jirón de su vestido como a la tabla de un náufrago, mientras tu semblante absorbía cual cosecha de lo profundo de mi miseria cuánta humanidad me fuera quedando, para dejarme yacer, vaciado, febrilmente inanimado. Como un delirio, tus brazos descoyuntando, masticando mis entrañas, día tras día, noche tras noche, verano, invierno. No lo sé, ya no los distinguía. Apenas puedo contar cuántos miles de años debí soportar que devoraras mi cuerpo, mis sueños, mi vida, la que escurría por tus manos, borbotando la sangre por el codo mientras reías y yo trataba de conciliar el sueño para escaparme en decúbito dorsal en el canto de la cama, reservando un poco de mi a mi mismo.

         Así, vencido, absorto, vaciado, escuché ruidos y te levantaste llevándote la luz, el dolor, el frío.
Fuiste al patio, escuché gritos. De soslayo podía ver destellos que se colaban por la puerta entreabierta, por la ventana, luego tronidos y, por fin, después de miles de años, silencio. Algo me había lanzado del canto al suelo y una breve siesta me permitió levantarme, bajar y contemplar el ocaso de la estrella fundida en las baldosas blancas. Faltaban los aplausos, los pétalos de rosas, pues el terciopelo de la sangre, de tu sangre, te cubría como un telón. Faltaban los aplausos, o sobraban, faltaba mi llanto, mi asistencia mientras implosionabas en ti misma, mientras te apagabas con toda la luz, mientras me decías:

         - Ayúdame, ayúdame.
         Yo te miraba
        
-         Llama a alguien.
Yo te miraba.
-         Abrázame…

Y me quedé ahí velando tu deceso, ansiando amortajarte, con la secreta esperanza que tu último suspiro me devolviera la existencia.





                                                                                             Ariel Zúñiga Núñez




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El Comité Editorial de Revista Palabr@s les invita a enviar sus comentarios, crónicas, artículos, relatos y poemas al correo: sinalefa25@hotmail.com

REVISTA PALABR@S N º 11

viernes, 29 de julio de 2011


 PALABR@S

             Revista del Círculo Literario de Maipú
             Nº 10    -   29 de julio de 2011





EDITORIAL




El día 26 de julio se cumple el sexto aniversario del Círculo Literario de Maipú, pero la celebración se ha postergado hasta cuando florezcan los almendros y desaparezcan los males que tienen a socias y socios lejos del frío y las corrientes de aire.

A  manera de recuento de la obra de miembros de nuestro grupo que se han alejado por diferentes razones, incluimos una pequeña muestra de trabajos de Pablo Guíñez, Elisa Ferrada, Ricardo Navia, Sergio Rodríguez, Julián Gutiérrez y otros.

Como eco de la reciente efervescencia futbolera, va un cuento alusivo de Emilia Páez; se indican las bases del concurso literario “Recordando a Gabriela y Pablo”, (aprovechando de incluir una fantasía de Gladys Abarca, relacionada con ambos autores) y se recuerda la premiación efectuada el 27 de septiembre de 2008 del concurso de poesía Pablo Guíñez, cuyo primer premio era la publicación de un libro, resultando ganadora Katalina Gonzalez Galvez. Desafortunadamente, este concurso no ha podido seguir ofreciéndose, debido a la falta de apoyo de las autoridades culturales de la comuna. 

En comentario de libros se escribe sobre una obra de Rosa Montero; entre los autores nacidos en este mes
se da una breve mirada  a la obra de Wislawa Szymborska y una joven escritora nos regala galletas de anís.
  
Y antes que caiga la hoja del calendario del mes, nos apresuramos en armar la Revista Nº 10 y dejarla colgada en su lugar.

Recordamos a nuestras lectoras y lectores enviar sus textos y comentarios al correo: sinalefa25@hotmail.com

HUESO HERIDO Katalina González Gálvez





Recordando especialmente la ceremonia de entrega de premios del primer Concurso de Poesía Pablo Guíñez, reproducimos aquí el comentario efectuado por Ariela Córdova Herrera.



Se puede pensar que se ha dado a este libro el nombre de “ HUESO HERIDO” como consecuencia de un gran daño, son estos dos vocablos espejo traductor de la sociedad, a la autora no le es ajeno el vivir de otros, y queda manifestado a lo largo de esta obra, de este modo da origen a la herida física más honda, al hueso, para llegar a penetrar el alma con ingeniosas conjugaciones que conmueven y despiertan al lector.

Katalina en su obra nos presenta veintitrés poemas enumerados, breves, fragmentarios obedeció en su geografía formal al verso libre donde su habla fluida otorga matices narrativos. Así el hablante lírico es dinámico, se da en el primer poema donde se sitúa como observador y en el segundo poema como protagonista de lo poetizado, parece ser siempre la voz masculina quien argumenta el vivir de estos textos denunciadores y activos.
Las obras literarias no son independientes, se vinculan y dialogan entre sí,
Katalina establece un puente, producto de la buena lectura; ella cita a “Pobres Gentes” primera novela de corte social del autor ruso Fiodor Dostoyevski. Ambos personifican en sus obras a esclavos que cargan agobiados sus miserias y a personas dotadas con valores inquebrantables.
También convoca a recordar a Segismundo personaje de “la vida es sueño” de Pedro Calderón de la Barca y “Metamorfosis” de Kafka, libros marcados por la hondura humana en miserias y alturas espirituales.
Seguimos viajando a través de los textos y no sorprende que la autora con su notable poetizar haya reparado en la presencia perruna de esta sociedad, ella tatuó a perros existentes y personas con vida de perros y la marca a veces alevosa que les confirió la existencia a esta especie, pero como ella bien dice y testifica en Hueso Herido a través de un ave fénix:

He conocido a muchas criaturas,
pero los singulares perros
son impresionantes.
Lloran callados,
ríen en una mirada,
iluminan el espacio como las estrellas de la casa
sufren por otros
y renacen de las cenizas.

La autora revela algunos seres de carácter indolente con el ánimo contagiado de niebla, a otros que están en extrema indefensión como aquel niño que avivaba su fuego en el poema II, de las mujeres confesas en el poema VI o en el poema XI donde el hablante lírico se sitúa al borde de su verdad, conciente y desasistido de aceptación, pues la vida se fractura como una copa cuando la suma de “tomar” y “matar” en toda la amplitud de significantes de ambas palabras acorralan literalmente la existencia ,ya no hay nada , no hay nadie, así se da paso a sentir que se queda “solo como un perro”.
En virtud del ingenio, Katalina se hace merecedora de este premio, su obra Hueso Herido mantiene en toda su lectura una intención develadora, en donde deja atrás artificios y caben las personas con sus particulares voces.



Ariela Córdova Herrera



NACIDA EN JULIO



                       Patricia Franco Muller



Posiblemente pocas personas en nuestro país habrán escuchado el nombre de Wislawa Szymborska antes de 1996, año en que le fue concedido el premio Nobel de literatura. Según sus propias palabras, esta
denominación cayó como una catástrofe sobre la vida sencilla de esta escritora polaca, amante de la soledad y habitante de un pequeño departamento en Cracovia, que gusta pasear por la ciudad sobre la nieve y bajo el sol. Sin embargo, su vida no cambió después de dicho acontecimiento y sus usos y costumbres permanecen inalterados, aunque no le agrada conceder entrevistas y le molesta tratar con editores. Posiblemente ahora habrá podido delegar esas cuestiones en terceros.

Nacida el 2 de julio de 1923 en Kornik, su familia se trasladó en 1931 a Cracovia. Estudió Literatura Polaca y sociología entre los años 1945  - 1948. Entre los años 1953 a 1081 se desempeñó como editora de poesía y columnista en la revista literaria semanal “Zycie Literackie”. Sus textos fueron publicados posteriormente en forma de libro en cuatro oportunidades. Ha publicado 16 colecciones de poesía y también ha efectuado traducciones desde el francés. Sus poemas han sido traducidos y publicados en inglés, alemán, sueco, italiano, danés, hebreo, húngaro, checo, eslovaco, serbocroata, rumano, búlgaro y otras lenguas. Después de concedido el Nobel, se tradujo al español.
Ha recibido varios e importantes premios en Europa.

Un párrafo de su discurso de aceptación del Nobel:



“El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso -o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta -como si se tratara de algo vergonzoso. En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos los vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas. En las encuestas o en los encuentros con amigos ocasionales, cuando el poeta se ve forzado a definir su profesión, acude al término genérico ``escritor'' o al de alguna otra profesión que adicionalmente ejerza. El empleado público o los eventuales compañeros de viaje reciben con cierta perplejidad e inquietud la noticia de que están tratando con un poeta. Sospecho que los filósofos también producen semejante inquietud. No obstante, ellos se encuentran en mejor situación, ya que generalmente pueden adornar su profesión con algún grado académico. Profesor de Filosofía -ya suena mucho más serio.”

Ofreciendo una pequeña muestra de su obra, plena de sencillez y agudeza, se han copiado algunos textos:


ESCRIBIENDO EL CURRICULUM

¿Qué hay que hacer? Escribir la solicitud y anexar el curriculum. Sin importar lo largo de la vida, el curriculum ha de ser breve. Rige la consistencia y elegir bien los hechos. Cambiar paisajes por direcciones y recuerdos borrosos por fechas fijas. De todos los amores sólo el del matrimonio, y de los hijos nada más los nacidos. Importa más quién te conoce y no a quién has conocido.

De tantos viajes, sólo los internacionales. Pertenecer a algo y no: ¿por qué? Menciones honoríficas sin su razón. Escribe como si nunca hubieras hablado contigo. Y pasarás de largo. No hables de perros, gatos, pájaros. Arrumba los recuerdos, los amigos, los sueños. Más sobre el precio, menos sobre el valor. Mejor el título que el contenido. Mejor la talla de tus zapatos que a dónde llevan.

A quién se supone que eres. Anexar una foto, la oreja descubierta: lo que importa es su forma, no lo que oye.

¿Y qué es lo que se oye? El estruendo de la trituradora que destruye expedientes
.


BAJO UNA PEQUEÑA ESTRELLA.

Que me disculpe la coincidencia, por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad, por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo, por el mucho mundo pasado por alto, a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor, por considerar al nuevo como el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones, por el sueño a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, desde hace años el mismo, inmóvil en esta misma jaula, mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueses un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado, por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas, por las pequeñas respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo, por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos, por no saber ser cada uno de ellos, ni cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica, porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas y que me esfuerce después, para que parezcan ligeras.


A mi corazón el domingo


Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar
en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.      






COMENTARIO DE LIBRO



Algunas consideraciones sobre el amor.
Basado en Pasiones de Rosa Montero.
                                                       
                                                                      Mario Alfredo Cáceres Contreras (Baruc)
   


Según la cosmogonía órfica, al principio de todo sólo existía la Noche. Esta Noche infinita puso un huevo, y de él salió el Amor; y de las dos mitades rotas de la cáscara se crearon el Cielo y la Tierra. Así que el Amor es el centro del Universo, el núcleo de la unidad antes de que el huevo se rompiera. Pero no es menos cierto que todos creemos saber algo del Amor. Y, sin embargo, continúa siendo una materia oscura, el reino de la confusión y de lo enigmático.
     El Amor es representado en todas las culturas con los mismos símbolos: arcos, flechas, ojos vendados, antorchas con las que inflama el corazón de los mortales. Suele estar desnudo y ser un niño, porque es una emoción que no puede ocultarse y porque permanece igual a sí misma. El ensayista suizo Rougemont dice “El Amor feliz no tiene historia. Sólo el Amor amenazado es novelesco. Y agrega que los poetas cantan al Amor como si se tratara de la verdadera vida, pero esa vida verdadera es la vida imposible”. La sabiduría popular sostiene que las mujeres dan sexo para conseguir Amor, mientras que los hombres dan amor para conseguir sexo; De acuerdo o no con esta aseveración y la opinión de algunos autores que aseguran que jamás podremos entendernos unos a otros. De manera que amar, a lo que parece, significa enajenarse, drogarse, perderse, el deseo de escaparse de ti mismo y fundirse en el otro, buscar lo inalcanzable, desdeñar lo factible. Y, sin preocuparse de que podemos encontrar un Amor perverso, un Amor prohibido, trágico. No nos importa, porque mientras la pasión permanece enquistada en lo imaginario, es una fantasía, una alucinación en la que la persona amada no es más que una excusa que nos buscamos para alcanzar la emoción extrema del enamoramiento. Como dice San Agustín: “Lo que el enamorado ama es el Amor, una droga muy bella, desde luego; pero la vida auténtica y menuda empieza justamente cuando el cuento, el romántico cuento acaba”. Pero no importa,  estamos destinados a vivir los infiernos y los paraísos del Amor. Quizás porque todos los amores apasionados son iguales y todos son al mismo tiempo diferentes, porque varía el escenario, las necesidades de cada cual, la manera en que nos enfrentamos a la felicidad y a la desdicha. La Pasión amorosa nunca aprende: siempre es idéntica, eternamente joven, intacta irreflexiva. Y al final terminamos diciendo “Pero cómo es posible que vuelva a estas alturas a las mismas tonterías”, suele esgrimir la razón, espantada, cuando esperamos durante horas una llamada de teléfono que no llega y no llega… “Es que yo no aprendo” se queja el amante dolorido. Y en esos instantes, la vida  nunca parece tan efímera como en la melancolía de un amor que termina. Lope,  tenía setenta, la vida para él se había acabado. Y en el agosto más acentuado se enamoró “Permíteme callar sólo un momento/ que ya no tienen lágrimas mis ojos/ni conceptos de amor mi pensamiento. Sea cómo fuere en toda historia de Amor, incluso en la más lograda y más feliz, siempre hay un ingrediente de tristeza.
     No trato de desmitificar el Amor, al contrario sigamos sobre las nubes y la fragancia emanada del Amor. Sigamos tras esa fantasía, la alucinación que nos provoca la persona amada, sigamos tras esa droga muy bella, continuemos enamorados del Amor.
     Definamos la Pasión Acción de padecer/ Inclinación, preferencia o codicia muy viva de una persona a otra. Rosa Montero nos dice en la introducción: “Tengo para mí que éste es exactamente el quid de la cuestión: si nos entregamos a la pasión, si el amor loco nos arrebata, es porque gracias a él podemos evadirnos de nuestra asfixiante individualidad, de este encierro del yo que nos condena a nuestra propia y solitaria muerte. Catón decía que el alma del amante vive en un cuerpo ajeno.”
     Sobre esto, creo que el poema de la catalana Amparo Amaros deslinda en la precisión.
        
     Un pensamiento.
Nuestra única forma de ser dioses
es amar sin medida
más allá de lo que a los humanos
nos fuera dado amar.
Sólo así nos concedió la suerte
conjurar el destino
pues más fuerte que el miedo
es el amor.
Y en su nombre fue dicho
que la excepción se hizo
no para confirmar la regla
mas  para abrir en ella la brecha de una duda.

Pero hazlo sin creerlo.
Tal vez no sea cierto.
      
     En Pasiones encontrarán las historias de amor pasional de los duques de Windsor, León y Sonia Tolstoi, Oscar Wilde y lord Alfred Douglas, Robert Louis Stevenson y Fanny Vandegrift, Los Borgia, Johon Lennon y Yoko Ono y quizás el amor pedófilo de Lewis Carroll y Alice Liddell, Arthur Rimbaud y Paul Verlaine y varias interesantes parejas de la historia universal.  Acomódense en el rincón favorito y deslicen las páginas de Pasiones una a una, porque quedarán presos de la narrativa periodística de Rosa Montero, y no olviden el letrero con grandes letras que indique NO MOLESTAR. Las dieciocho historias publicadas en el diario El País de Madrid, encontraran las Pasiones que ayudan a desmitificar el amor. Un libro fascinante que describe los infiernos y los paraísos del amor y dibuja un rico mosaico histórico sobre la asombrosa aventura de la existencia.
     ¿Quién es Rosa Montero? Porque nunca debemos olvidar al escritor o al poeta. Nos agrada un libro de sobremanera y poco nos importa el autor o la autora.
      Rosa Montero nació en Madrid y estudió periodismo y psicología mientras colaboraba con grupos de teatro independiente como Tábano y Canon. En 1980 ganó el premio Nacional de Periodismo. Ha publicado las novelas Crónicas del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado amo (1988), Temblor (1990), Bella y oscura (1993), La hija del caníbal (Premio Primavera 1997)Un libro de cuentos Amantes y enemigos (1998), Historias de mujeres (1995) y seis novela editadas entre 1994 y 2002). Confieso que Rosa Montero ha influido en mi aprendizaje como aprendiz de escritor, sobre todo en la novela,  La loca de la casa, (publicada en junio del 2003).

CONCURSO LITERARIO

Centro Cultural
“PROFESOR MANUEL GUERRERO CEBALLOS”
2011


B A S E S

19° CONCURSO LITERARIO.
“RECORDANDO  a  GABRIELA  y  PABLO”

Se abre el concurso y usted puede participar en dos categorías:

1.- Poesía (verso o prosa). Tema Libre.
2.- Cuento (mínimo un hoja tamaño carta). Tema libre.
3.- Se puede concursar en los dos géneros, pero con un        
      trabajo, es decir : una poesía, un cuento.

  1. Podrá participar toda persona mayor de 12 años.
  2. Los trabajos deben presentarse escritos a maquina o computador,
       por “triplicado”, hasta el 4 de septiembre.
  1. Todos los trabajos deben suscribirse con un “seudónimo”.
  2. En sobre aparte identificado con el seudónimo se escribirán
      los datos personales:

                                      - Nombre completo
                                      - Seudónimo
                                      - Domicilio
                                      - Edad
                                      - Fono.
                                                                       
           Los  trabajos  se  recibirán  en  Avenida  Victoria  Nº  2844  (Bazar  Victoria)
En el mes de octubre el jurado dará a conocer el resultado, otorgando tres primeros premios y dos menciones honrosas en cada categoría.
  1. La premiación se hará en un Acto artístico en la sede de la Central  Única de Trabajadores, Av.5 de abril 450.


Mi madre en su lecho reza
por mi su oración confiada.
Pero yo talvez por siempre
tendré mi cara con lagrimas

“Con tu frente en mi frente
con tu boca en mi boca
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme”

POEMAS : Pampa Fashion


                                                             Rodrigo Luis Manriquez


Desde
El umbral de la
Escuela Santa María
                       De Iquique
Damos inicio a
La temporada Primavera-Verano
“All Fashion
              Tarapacá en huelga”

Un desfile
             de miedo


Podemos ver
a Juan      todo fashion él
caminando pasarelas de
                              tierra
modelando un lindo conjunto
de agujeros
                    de distintos calibres
que combinan
                   con su rojo sangre


De alta costura el
    gran túnel de su cabeza
en pantalones
       quemados de pólvora
apreciamos la novedosa textura
         de coágulos secos
que marcará la tendencia
                      veraniega


Despidamos con un fuerte
aplauso a Roberto
              el pampino fashion
quien espera marchar pronto
              a su fosa común
              con el pago de Chile
en el bolsillo


Los agujeros
cortesía del
              Ejército de Chile
se venden por
               separado
los pueden encontrar
en la boutique de escuela militar
donde por supuesto


la moda
           
             está
                
                     matando

De "Secreta Piel" de Pilar Arratia




simplemente

disimulo un abrazo
que no comienza
porque en otro lecho
ella abraza otro cuerpo

equilibro arrugas
pegadas por años
equilibro horas
muriendo agusanadas
en otoños fríos de cuerda floja

                 dormir
apartar dolores
argumento inevitable
cuando la idea es
simplemente olvidarlo
simplemente dormir



De “Utopías de una muerte infante” de Ricardo Sanchez (ORFO)




Sociedad

Donde decir te quiero, es pecado,
donde marchar sólo, es autismo,
donde desear sin amar,
“sombra prostituida”,

Al estrechar el cristal rociado de vid,
anónimo alcohólico
te han de apodar.

Donde amar la estéril bohemia,
donde plasmar utopías,
ante la opresión físicamental,
donde pisar tablas lejanas:
sinónimo de trastorno,
escoria de la alta distinción.

Donde mil marchas ajenas,
de iguales cosmos,
reproches y prejuicios,
sin clamar más que la necia,
mirada de reojo.

Donde excluirse de andadas antipersonales,
es atarse a la desquiciada sociedad.



Te hiciste lamento


                   Alicia Villegas Esparza



Dulce obsesión de mi vida
en el transcurso del tiempo,
fuiste creciendo sin prisa
transformándote en lamento.

Te hiciste fuerte sin causa
aprisionando mi tiempo;
fuiste creciendo sin pausa
brisa suave junto al viento.

Eres cadena que amarra
este amor sin sostenerlo;
¡Y eres prisión que atrapa
mi cuerpo sin poseerlo!



Mensaje



                     Mario Ortiz Quiroga


Fuimos cuerpo, ya nada queda
Manos, ojos, quejas, caprichos
Que se quedaron en la soledad
De un atardecer sin esperanza

Ahora es necesario que nos separemos
Por segundos, eternos años, más allá,
En el compás de la noche, pero antes
Llévame en tu piel, sin rencores
Con amor, sólo en tu recuerdo.

Cuando me necesites, búscame
En el fondo de tus ojos, y allí
Me encontrarás, porque en ellos
Me quedaré muy junto a tu corazón
Para entonces, ya estaré contigo.



De "TRIGAL" de DORIS MEZA






Nosotros

Sólo una mirada de tus ojos paganos

Para involucrarnos de pleno

En encuentros clandestinos.


Tu y yo

Clavados al unísono

En las sombras de la noche

Al amparo del viento

Entre sábanas blancas y delirios.

De "EPOPEYA DE LA LUZ" de JULIÁN GUTIÉRREZ





Ni un alma transita a estas horas

de la noche abandonada

las nubes son los cielos

donde agoniza la luna

los gemidos vienen de un sur oscuro

saben húmedos y brumosos

poblados de lluvias y de ansias contenidas

de vuelos amarrados

que desesperan una y otra vez

llegando solitarios

hasta aquí


De "MILITANCIA PERSONAL", DE SERGIO RODRIGUEZ SAAVEDRA




Y preguntas quien soy


El mismo que se desviste y descalza

cada noche para amarte

que anuncia su llegada con el correo perdido

ese que tiene muchas cicatrices en el cuerpo

y algo de sangre en el alma

el que enseña a leer y escribir

con mensajes de agua y harto barro

el que solo aprende los rostros que quiere

guardándose los odios para otro día

al que le gustan el fútbol y los libros

la mesa servida para los ausentes

que no te habla mucho porque siempre

quiere escuchar como rompes el silencio

un hombre formal

yo, rodriguez saavedra, sergio




De "IMPROMPTUS 2004" de ELISA FERRADA




DE BAJADA

Te he visto caminar rápida y aliviadamente por la vida.
¿Aún no te das cuenta que es porque
Solamente lo has hecho de bajada?

Al final, desde el fondo, quizás te duela
Ver cuan lejana, tenue e inalcanzable
Brilla desde arriba la luz de las estrellas.

De "LA ROSA DEVORADA" de PABLO GUÍÑEZ




VII

Pero todo pasa de ser un sueño,
El avellano busca tu hermosura.

El canelo te busca a ti, sagrada.
¿En qué paso del monte te hallas sola?

Costado de luz que necesito.
Manzano de ese huerto, luna nueva.

¿En dónde yaces, paloma dolorida?
¿En qué fuego quemaron tu cintura?

Tórtola del verano en pleno vuelo.
Sementera madura, estremecida.

Jarra de miel que cogeré dormido.
¿En qué isla tu mano se halla sola?

Mi rosa devorada, mi paloma,
¿en qué espejo o espanto, enterraron tus alas?


de CANTOS A LA MUERTE, RICARDO NAVIA




Dolor en medio de la niebla

Se ha oscurecido todo, hay un gran silencio,
un grave y hondo silencio que cae sobre el mundo
en tanto, al oído de los moribundos
llega aquel canto lejano:

Todo lo que nace
Debe morir

No se escucha el ruido de los vehículos
surcando las lóbregas avenidas.

Soy una reacción química
que se retuerce por las calles;
eres una reacción química que se arrastra;
vamos con el hocico abierto ingiriendo desgracias,
ingresando por la cloaca del rostro todo lo masticable.

Pero por qué tengo este cuerpo de gusano,
por qué este cuerpo devorante,
ingiriente hasta la desesperación?
¿Nací acaso dentro de este horrible figura?
Yo pernocto en su interior, pero,
¿no seré yo el que devora,
no seré yo el que ingiere por la cloaca,
no seré yo el que mastica horrendamente?

¿Cuánto, cuánto tiempo?

Somos una reacción química,
el cuerpo donde estoy alojado es una reacción.
Estoy metido dentro de miles de millones de aminoácidos,
los desoxirribonucleicos son mi hábitat,
me desplazo dentro de otros seres vivientes
que a su vez son sólo reacciones
las enzimas con su propia entropía,
que siguen la cadena porque ingieren a otra reacción,
somos el producto de una secuencia interminable
vivimos dentro de este conglomerado viscoso,
nos desplazamos de un lado a otro con nuestro ADN, nuestra marca;
incitamos a que se abran las cloacas
del organismo
para expulsar o retener,
pero y nosotros,
los que olemos las flores,
los que gozamos de sus colores, nosotros los que reímos,
nosotros los que gozamos,
nosotros los que amamos eternamente,
los que sufrimos,
los que captamos el dolor,
los que somos el dolor mismo,
¿hacia dónde vamos,
por qué estamos dentro de este cáscara, para quéeee…?

Yo soy, ani, ego sum,
rgo eimí, j’e sui, ich bin
ru sou, io sono,
y no nos podemos entender
siendo exactamente lo mismo que los demás.



El desamor es más adictivo que el amor




                                                   Por Ariel Zúñiga

El desamor es adictivo
sus efectos son persistentes en el organismo.
Cuando se ama se piensa todo el tiempo en el amado,
cuando se es desamado se piensa aún más en el desamante.

El dolor, es más persistente que el placer
la infelicidad más perdurable que la felicidad.
Hay quienes reparten sólo sufrimiento y angustia
y te capturan, como una droga cortada por DEA

El amor y el desamor, la felicidad y la infelicidad
te evaden de la vida y sus responsabilidades.

Hay quienes los confunden, pues son equivalentes
aunque sus efectos,
para quienes los han disfrutado y padecido
son opuestos.

Difiere un buen polvo de una paliza,
una estocada de una caricia
para quienes sepan diferenciarlo.

El desamor te atrapa.
te angustia el ser herido
el ser herido nuevamente
el haberlo sido
y te duele el dolor mismo

Ojalá el amor tuviera esa virtud
de capturar tus emociones
de un modo tan constante y persistente
como el desamor.