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viernes, 30 de septiembre de 2011

MAFALDA CENSURADA


Me puse a releer el Diario (1889 – 1949) de André Gide. Entre sus hojas encontré un recorte, pensé que era un breve comentario del libro, pero no era así. Se trata de un recorte amarillento “para la historia” que me pareció muy característico de la prensa de la época. Está fechado julio 1975 y parece provenir de El Mercurio, dice así:

“ El coronel Orozco se refirió al nuevo dibujo animado de “Mafalda”, que tanta preocupación ha causado a “El Mercurio” y “La Segunda”. Aseguró que el oficial a cargo de Canal 7 no era un necio y que tomó los resguardos necesarios.

-         Yo sabía que Quino es marxista, y pedí los servicios de psicólogos del Ejército, quienes vieron cada uno de los programas y seleccionaron los que no presentan ningún mensaje político, explicó.

El coronel Orozco reiteró su satisfacción por el trabajo cumplido y por el afecto que ha demostrado el personal del Canal hacia su persona”.

LA PALABRA


                                                         

Gladys Abarca


Existen unos versos de Neruda que se refieren a la palabra. En ella explica  cómo los invasores españoles cuando llegaron a nuestras latitudes se llevaron todo lo que quisieron; el oro, la plata, el cobre, etc. Pero a la vez nos dejaron un idioma que nos permitió comunicarnos en toda América Morena,

Al comunicarnos entre los hermanos, los pueblos de este lado del mundo, usamos el mismo idioma, podemos hablar de amor, de odio, de compañerismo, de anhelos y nos entendemos.

Pero como dice Neruda, las palabras vuelan como mariposas, se van huyen, se alejan y no las podemos retener, y la mayoría de las veces se terminan olvidando.

Pero la palabra atrapada en un blanco papel, untada de tinta, queda en forma permanente a nuestra disposición; la carta de una amiga, de un pariente lejano, de un amor, la guardamos como tesoro, la podemos releer cuantas veces queramos, ellas no pueden huir, están atrapadas por la eternidad.

¿Quién no tiene guardada una carta, o un pequeño mensaje entre sus tesoros más preciados?

Se podría decir que la palabra atrapada es hermosa, nos evoca añoranzas, pero desgraciadamente no siempre es así, existe también el mensaje escrito, cruel, dañino que nos acongoja, nos daña el alma, todos lo sabemos reconocer; lo llamamos anónimo.

Existe también otras palabras atrapadas en un gran papel blanco que llamamos a veces diarios, semanarios, magazines, y son colocadas ahí por personas muy respetables, que han estudiado y su labor es informar a la opinión pública de los acontecimientos ocurridos, ya sea en el país o en el extranjero. Se supone que son hombres y mujeres con una ética profesional muy exigente.

¿Pero de verdad es así?
Tomemos un periodista cualquiera, veamos su currículo, dónde estudió, quiénes fueron sus profesores, qué orientación obtuvo de ellos y por último, en qué medio de comunicación trabaja.

Si estudió en la Universidad Católica y trabaja en El Mercurio, su visión de los hechos será absolutamente distinta a la visión de un periodista que estudió en ARCIS y que trabaja el El Siglo.

La verdad es que esto no debiera ser un tema de polémica, dirá la mayoría de los ciudadanos y razonará que si leo El Mercurio es porque me identifico con sus análisis y no me importa lo que publiquen otros diarios; lo mismo puede razonar un lector del semanario El Siglo.

Pero si miramos un poco más profundamente esta situación, veremos que no es tan banal el problema,


Inspiración



Patricia Franco Muller


        ¿Qué es inspiración en la literatura o entusiasmo creador? ¿Cómo se abre la compuerta que permite su entrada en escena? A juzgar por los temas que con mayor frecuencia se tocan entre las personas aficionadas a poner sus sensaciones o experiencias en palabras, parece ser que los sentimientos negativos predominan. Es así como la muerte de personas cercanas, la separación, el amor no correspondido, la evocación  de la juventud lejana o la felicidad perdida, - dentro de los temas autoreferentes – y la violencia, injusticia, corrupción, la guerra o la paulatina e inexorable destrucción del planeta, dentro de los temas sociales, dominan el conjunto. En cambio, son más escasos los escritos relacionados con la alegría o contentamiento, como aparecen en las primeras obras de Rafael Alberti o las odas de Pablo Neruda. Puede  que los acontecimientos trágicos que afectan al sujeto lo “inspiren” a describir las emociones sentidas como respuesta o, si son demasiado abrumadores para abarcarlos de inmediato, pasará algún tiempo hasta que se esté en condiciones de volver a recogerlos.
         
        La inspiración puede surgir de la contemplación de la naturaleza, de la música, los perfumes, la sensibilidad extrema provocada por ciertas substancias y traducirse en un estado de euforia, en un cúmulo de sensaciones que puede ser muy difícil, si no imposible, representarlas en un texto. Las palabras no siempre bastan, se necesita un conocimiento bastante profundo del idioma para fijar sólo con unas letras sobre el papel todo un mundo de imágenes que aparecen en un segundo. Es por eso que al revisar el intento se siente tal frustración por la pobreza del resultado, que muchos renuncian a continuar.
        
       Para otros, la inspiración es el conjunto de ideas que surgen como chispazos ante cualquier estímulo, son anotadas rápidamente para que no desaparezcan  y forman la base del próximo texto que será trabajado más adelante cuando las condiciones lo permitan.
         
      También el instalarse a escribir tiene sus ritos propiciatorios  de acuerdo a las manías de cada uno. Puede ser para algunos un lugar tranquilo, libre de ruidos, con el humo perfumado (o repelente) de unas varillas de incienso elevándose al cielo raso hasta hacer sonar la alarma de incendio, mientras otros logran la más estimulante de las inspiraciones al ritmo enloquecido de música rock a todo volumen. Los medios van desde un escogido bolígrafo de punta extra fina para el aficionado a la caligrafía, cuadernos de papeles refinados, casi artesanales, servilletas de restaurante, lápices a medio comer, máquinas de escribir que funcionan de milagro hasta el computador último modelo (situación  ésta extremadamente transitoria). Hay que reconocer que los usuarios del último instrumento tienen claras ventajas: menor esfuerzo físico, corrector automático de errores ortográficos, diccionario de sinónimos y otras gracias.
        

        Pero doña inspiración tiene sus altibajos. Entre sus características está el desaparecer sin dejar mensaje, pese a todos los sahumerios destinados a hacerla volver al buen camino. O aparecerse con tales despropósitos que la autocrítica del sujeto termina por despedirla a patadas y dedicar sus energías al fútbol. Pero lo cierto es que sin ella, no se puede escribir nada creativo. Quizá resulte un buen informe del tiempo o una persuasiva carta de reclamo por los hoyos del pavimento. Pero hasta la redacción de una estrategia de ventas necesita de esa chispa vital que viene de  no se sabe dónde, aunque hay quienes insisten que se aloja en el hemisferio derecho del cerebro y aparece cuando nos liberamos por un momento de las trabas mentales del sentido común.