miércoles, 31 de agosto de 2011


Hace algún tiempo, se solicitó a los socios de nuestro grupo, que hicieran una reseña del Círculo, de acuerdo a sus propias vivencias, con ocasión de haberse cumplido el 26 de julio nuestro sexto aniversario. La socia Medeliz Aguirre se decidió a entregar su personal visión del grupo, en cuya parte principal se insertan biografías y entrevistas a  dos de sus antiguos integrantes.



HISTORIA DEL CÍRCULO LITERARIO
 Medeliz Aguirre




Después de varias reuniones preparatorias realizadas en la sede comunitaria de la calle Guayaquil con Porvenir, en la Comuna de Maipú, decide un grupo de escritores organizar una agrupación, que los una y les permita prolongar el quehacer literario y
difundirlo.
La directiva queda conformada como sigue:  Presidenta  :           Doris Meza Azócar
Vicepresidente :      Mario Ortiz Quiroga
Relaciones .Públicas: Osvaldo Mora Rivas
Director   :                Enrique Lamas Morales.
Los demás integrantes fueron: Filomena Prieto, Patricia Franco, Mario Cáceres, Cristian Uribe, Raúl Tapia, Jorge Pacheco, Claudio Castillo, Viviana Burgos, Ricardo Sánchez,
Irene Palacios y Ricardo Navia.

Centraron su pensamiento y esfuerzo en incentivar a niños, jóvenes y adultos a leer y a
lograr un mayor dominio en la lectura, sin dejar de lado otras manifestaciones artísticas.
El 27 de mayo de 2003, le solicitan a la señora Paula Matte, encargada de la Casa de la Cultura de la I. Municipalidad de Maipú, un espacio donde puedan desarrollar las actividades propias del Círculo. Además crean el estatuto de la organización.

Con fecha 17 de julio de 2005 asume la nueva directiva compuesta por:
Presidente:                    Mario Cáceres
Secretario:                     Sergio Rodríguez Saavedra
Tesorero:                       Sergio Jerez López
Director:                        Patricia Franco Muller
Director:                        Enrique Lamas Morales

Su primera actividad, es sacar la personalidad jurídica del Círculo y obtener el RUT.
Con fecha 26 de julio de 2005, a fs. Nº1490, del Registro de Organizaciones Comunitarias,
está inscrito el “Círculo Literario de Maipú según certificado Nº1737 de acuerdo al Artículo 7º de la Ley Nº19418. La inscripción referida se encuentra vigente a esta fecha.
Esta directiva se propone difundir a los escritores de Maipú. Para lograr este objetivo se
edita con fondos municipales, la revista Cultural de Maipú y el lanzamiento de cada libro
nuevo se realiza con un café literario.
Además postula a los Fondos Concursables,  que son ganados, esto permite alhajar con enseres y mobiliario los cafés literarios.
El 4 de septiembre de 2007, el Círculo Literario de Maipú elige por un período de dos años la nueva directiva formada por:
Presidente         : Sr. Sergio Rodríguez Saavedra
Secretaria          : Sra. Emilia Páez Salinas
Tesorera            : Sra. Medeliz Aguirre Cortés

Esta directiva realiza el café literario de la Feria del Libro de Maipú. Además gana los
Fondos Concursables 2008, cuyo objetivo fue difundir el trabajo literario de los escritores
de Maipú a través de la difusión radial.  Se realiza en la Radioemisora Bueras de Maipú.
Llega el año 2009,  la directiva elegida se encuentra acéfala, sin presidente, ni secretaria.
La Tesorera, reúne a sus socios y comienza de nuevo a realizar el trabajo literario pendiente
Se llama a inscripción a nuevos socios, con nuevas ideas creativas, inspiradas en la poesía y
la narrativa.
Publicación de la revista “Puertas abiertas”. Los mayores propulsores de ella son los escritores poetas Pablo Guíñez, Mario Cáceres y Medeliz Aguirre .En su publicación se hace un homenaje al poeta Pablo Neruda.
Además de celebrar las efemérides de diferentes escritores nacionales y extranjeros. En nuestro Círculo Literario de Maipú  hacemos un rendido homenaje a nuestros honorables escritores y poetas junto con una entrevista para el recuerdo.
Pablo Guiñez : Radicado desde el año 1999 en Maipú, continúa su trayectoria de más 50                    
                          años de trabajo de investigación y creación. Profesor y poeta, nace en Lumaco el 30 de junio de 1929. Se inicia como escritor en 1942 e ingresa a la tradición literaria, con la publicación de Miraje Solitario (1952).
Junto a escritores de su generación, como Enrique Lhin, Miguel Arteche, Efraín Barquero,
Jorge Teiller, Rolando Cárdenas, Pablo, se ganó un lugar en el heterogéneo espectro cultural de su época.
Su obra: Ocho poemas para una ventana, (1956), Afonía total (1967), Fundación de las Aguas (1973),Territorio Celeste (1996), La rosa devorada (1998), Canción lenta en tiempo de balada (2001), son lo títulos que componen su obra.
Hoy, convertido en uno de los principales poetas chilenos del siglo xx, nos habla de su visión creativa.
¿De qué generación se siente usted parte?
Por mi formación y referencia, pertenezco a la generación del 50, llamada también la del
“realismo mágico” término acuñado por Cedomil Goic, para denominar a la tercera generación suprarrealista.
¿Cuál cree usted que es el proyecto poético de la generación del 50?
La poesía del 50 busca reconstruir al “hombre total” El hombre en aquella época  estaba
escindido por la guerra, los conflictos sociales. Por la pugna entre proletariado y el capitalismo y la disolución que se vive en el continente americano, esto buscaba resolver
la poesía del 50, tratando de reconstruir al hombre en su totalidad.
¿Y cuál es su propuesta poética?
Corresponder a la proposición:”Nada de lo humano, me es ajeno”. Partiendo por la recuperación de la palabra y vinculando a ésta con todos los aconteceres de la humanidad.,
del espacio ecológico y el suceder universal.
¿Qué es lo que considera determinante en el proceso creativo?
Audacia, información, coraje, laureadas y ricas experiencias, perseverancia, voluntad y mucha resistencia: nunca renunciar a la capacidad de asombro. Simpatía, empatía y alteridad congracian al ser del poeta con el mundo. Tempranamente escribí a los 13 años,
(1942) La tierra en  árboles de nadie, es un hogar sin pan, sin calor, sin lumbre.
¿Por qué “En el poema crece la palabra, /Y la palabra canta, como un pájaro/ afirmada en el arco primitivo/ desnuda la sangre”?
El hombre es el ser instalado en el tiempo, por medio de la palabra y de esta palabra procede el aliento creador. Es decir la palabra es lo que ilumina y funda el universo, nosotros somos esencialmente palabra, y de esta palabra está dicha la historia. Por algo la sentencia bíblica dice que “la palabra es la morada del hombre”.
Dejamos a Pablo, y él nos dice “Yo estoy muy lejos. Sol. Nadando en raíces./Queriendo perforar, ir hacia el agua/ y recorrer la piedra y su lamento”

Elisa Ferrada: Radicada en Maipú desde hace 56 años, nuestra Mama Icha, ha desarrollado toda su actividad artístico literaria en esta comuna. El impacto de su tremenda dulzura y sencillez, le ha hecho merecedora del cariño y el reconocimiento local y de
aquellos países y lugares que ha visitado con su poesía.
Nació en la sureña ciudad de Los Angeles, el año 1934. Ha viajado a Japón (1998), Argentina (2000) y Uruguay (2000).
Obtuvo la condecoración Ilustre Municipalidad de Maipú en el grado de Medalla de oro
(2000) y el Premio a la Trayectoria y Aporte Artístico.
En Argentina, en bien de la Cultura, la Amistad y la Paz (2000), Premio a la trayectoria,
Libro de Oro (2004), Primera Rosa de Plata (2004), medalla de plata a la permanencia en las Letra (2005).
Entre sus obras destacan: Escribo en la tabla de mi corazón (poemario y cuentos); Los colores de la infancia; Niño mágico (poesía para los niños, 2001); El candor de la niñez
(poesía, cuentos, y canciones) e Impromptus (prosa poética, 2004).
En una pequeña entrevista dada en Octubre 2006 dada a la revista Cultural de Maipú:
¿Cómo y cuándo toma conciencia de su vocación de poeta?
El verso me acompaña desde niña, por lo mismo, sin presunción, creo que el poeta nace, no se hace. Pero en lo de tomar conciencia y asumir como vocación, cuando gané un concurso poético en la V región y a renglón seguido, la publicación de un cuento en el Diario “El Sur” de Concepción. Mi lápiz, hasta hoy, nunca se detuvo.
¿De qué generación se siente usted parte y cómo caracterizaría esa generación?
De la generación del 50. Ésta vivió el renacimiento de las Artes en distintos campos de la
creación. Época de la utopías. De mis coetáneos hay un nutrido y valioso material literario.
¿Cómo definiría su propuesta o proyecto poético?
El principal boceto de mi diseño literario al empezar una obra, se proyecta en la lúdica imagen de los niños. Por ellos y para ellos, me he puesto mi traje poético y he dejado una impronta de amor en los libros infantiles que he escrito. También he tocado en mis poemas el delicado tema de la preocupación social que me provoca la infancia desvalida. Otra tarea muy importante para mi, es la de realizar lo imponderable de Maipú; cantarle poéticamente
a su historia, a la gente, a su tradición. Además considero de mi responsabilidad abogar por
la paz universal a través de la palabra escrita; cuidado del medio ambiente (defensa del nuestro maravilloso planeta tierra) y estrechar lazos fraternales con los pueblos latinoamericanos.
No puedo dejar de acotar, que pese a mi edad, tengo una postura moderna frente a la panorámica cultural actual, que me lleva a tener una vida productiva, literariamente hablando y a generar un amor “global y muy sentido”  para todos los seres humanos que se mueven a mi alrededor.
¿Qué factores son determinantes en su proceso creativo?
Reconocer el momento preciso del vuelo poético que te enciende el verso. Ése donde las imágenes cobran vida propia dentro de página en blanco. Propiciar un juego honesto con el lector, involucrándolo en tu propuesta poética, expuesta para el apasionadamente. Un elemento que me resulta naturalmente recurrente, es la personificación de mucho de mis poemas. Otros factores determinantes son la disciplina literaria, el trabajo continuo, la investigación y el ser consecuente con lo que se piensa y escribe.
¿Qué criterios considera importante para identificar un poema?
Considero que la regla justa para medir la altura de un poema, tiene que ver con que no tenga un sonido cacofónico, ni cacografía; que las frases y el poema mismo estén bien estructurados; poder de síntesis, que no se lea, ni vea en él un “rejunte” de palabras incoherentes que provocan cansancio y confusión en el lector. En lo esencial poético, que las imágenes muestren nítidamente el paisaje interior o exterior que están pintando los versos. Que la textura virtual de las metáforas nos hagan recordar por largo tiempo la magia resultante de haber leído un poema con contenido, ritmo y musicalidad. Sin embargo, respecto al “estilo” de cada escritor, si es bueno, siempre tendrá público cautivo: sus lectores.
¿Desde cuándo y cómo ha sido su relación con la Comuna de Maipú?
Llegué a Maipú siendo adolescente, desde entonces he tenido una relación de amor incondicional con este pueblo. Repito una vez más, que el galardón más hermoso que he recibido en mi quehacer de poeta, ha sido indudablemente, el cariño de la gente maipucina,
que me reconoce desde todos los rincones, lomas, llanos de este pueblo históricamente bendecido. Los amo y me aman ¿qué más?
¿Cuál es su evaluación sobre el estado de la actividad cultural en Maipú?
Con alegría he podido comprobar que el abanico cultural de Maipú, se ha abierto, abarcando todas las disciplinas del Arte: Música, pintura, literatura, danza, teatro, folclore, manifestaciones étnicas. Todas sin excepción han encontrado su espacio dentro del núcleo artístico-cultural de la Comuna. Mi evaluación es ciento por ciento positiva. ¡Enhorabuena!
Elisa Ferrada, nuestra poeta de la paz nos muestra un retazo de su creación:

De los Ríos

Como un rayo de luz, el buen juicio irá inundando, en pleno, tu lúdica mente.
Entonces, “mi pequeño sol”, no querrás atravesar los puentes, para no cortar
el flujo del alma de los ríos. Más bien, buscarás el vado, para adentrarte
gozosamente en sus corrientes. Así, hermanados el río y tú, como en un juego
primitivo, te dejarás llevar y traer, para luego girar y girar entre los suaves
remolinos…Ignorado las manos de los hombres que rasgaron el agua dulce de
los ríos para armar los acerados puentes.
NIÑO aún con tal blancura, MÁGICO, de cara al cielo, recostado sobre los
pastizales, cual ribereño permanente, es posible que veas ¿por qué no? Cómo
las lianas viajeras y las retienen sobre las cristalinas aguas de “tu río”.
Así iré sabiendo cuán feliz eres….¡Cuán feliz!



¿Por qué?

A veces, caminas a mi lado, pero no vamos juntos.
Si me miras, hermético se cierra mi paisaje facial.
Aún así, de solo percibirte, me sitúo en el centro
mismo del huracán.
Por lo mismo, a velas apagadas, destiño las palabras
y no soy.

Ellos siguen trabajando en los rincones mansos de sus hogares. Divisan el trajinar de las
nuevas generaciones y nos amarran aún con su laborar infatigable de la palabra.
Nos adentramos al año 2011, con un poco de rezago, tratamos de mantener viva la savia
de aquellos que han sido precursores en el camino de la voz escrita.
Muy suavemente, casi un poco discretos tomamos un ratón que nos guía por una página blanca que nos invita a iniciar un nuevo viaje inalámbrico. Quedó atrás la vieja máquina de escribir, los borrones, el destrozar de papeles cuando no salía el pensamiento hecho palabras. Y sin darnos cuenta vamos enviando a través de una virtual misiva el mensaje, la colaboración para una revista que armamos a distancia sin movernos de nuestro asiento.
En nuestro Círculo también va naciendo una nueva revista que se arma poco a poco con las señas escritas por cada uno de sus miembros.  La colaboración  es rápida, ajena a todo trámite de circunstancias propias de un correo tradicional. No se siente entre los dedos el crujiente papel. No tiene sobre engomado,  lleva un remitente identificado en un mail. Sean benévolos estos tiempos con los que no alcancen a vislumbrar la nueva tecnología de las comunicaciones.
Con una nueva identidad tecnológica vamos a celebrar el sexto aniversario del “Círculo Literario de Maipú”. Nos preocupa lo distante que están las nuevas generaciones de escritores y poetas. No entregan su tiempo para armar cercanía o será que la comunicación ya no se entiende con el habla sino sólo con lo escrito. ¡Qué pena¡ no podremos verles la cara, ni verles
reflejadas sus emociones. Un Círculo literario  con auditórium vacío muestras el quórum virtual de sus miembros, al parecer, en el futuro no muy lejano. Los conoceremos sólo por un libro virtual.
Este impacto de una posible realidad muy cercana, nos señala formular nuevos pensamientos, nuevas intenciones, ojalá que aquellos que les toque dirigir visualicen este nuevo quehacer.
Felicidades a todos los miembros del Círculo Literario de Maipú.


POEMAS




                       VELATORIO                                                                  



Julio Abel Sotomayor
La noche,
Como una buena amiga
Nos ha cobijado.
Ocultando un caudal de llanto
Que arrastró rencores
Y aplacó nuestra pena.

El alba crece como una ola
Que se derrumba sobre la arena.
Borrando  las huellas del que anduvo,
Espera  al caminante que vendrá.

Luego del café
Se limpiarán los ceniceros
Y nuestras lágrimas,
En una servilleta arrugada,
A la basura han de ir.

Mañana,
Saldremos al encuentro
De una nueva historia,
A congregar hechos
Y reconstruir la memoria.

 
PACIENCIA


Camino entre gaviotas sobre la arena húmeda
El día es gris y frío… 
¿Qué buscan estas frágiles aves
Entumidas y pacientes oteando el horizonte? 
Una que otra alza el vuelo
Al encuentro de las olas
Retornando luego, resignada;
No traen ellas lo que esperaba 
Anhelando que la jornada concluya
Agoto el tiempo contemplándolas.
Es un día más que te extraño,
Un día menos para estar contigo



ESPIA        

                                                Yorka Gallegos

Como hijos de la locura los
amantes
vuelan, vuelan explorando pliegues y
curvas
vuelan ciegos
tras la tormenta de
besos
devorándose uno al otro
igual que perros en pugna
luego         arden
con la premura de
una sed urgente

un espejismo
brilla ante mis ojos

muriendo como espía
al borde del infierno



RUTINA




El sueño de tu hijo
se interrumpe en el
paradero de la esquina
un bolso preñado
y el rigor del trabajo
curvan tu espalda

Cruzas jardines y plazas
la tarde se agota
y el sol juguetea
entre los árboles

¡Cuántas caricias
que a destino nunca llegaron!
¡cuántas horas de ausencia!
siestas sin arrullo
ni canto
ni tibieza
escapando de las manos

Corriendo por la vida
entre el hogar y el trabajo

se olvidó que la vida
no permite correr


BRINDIS

                  Gustavo Olate

Hoy
te invito mi querida
a brindar por la suerte
de saber que la vida
siempre vencerá a la muerte.

Porque mi pronta partida
me impedirá acariciarte
pero en canciones dormidas
siempre mi amor va a adorarte

pues
sabiéndote siempre mía,
sé que podré tenerte
y que al partir yo algún día
tu amor será  siempre más fuerte


PRONTO PASADO

Para el próximo verano
mi verano será invierno,
pues frente al correr de mis hijos
mi tranco se hará más lento;
me adentraré lluvia a lluvia
en mi anochecer sin regresos
y si es que hoy vivo en presente
mañana seré recuerdo



Del libro POEMAS DE ABRIL de Rolando Salas Cabrera


UNA GAVIOTA


Aquí en el centro del corazón
una gaviota.

Me la encontré vagando entre la tarde
cuando el mar vigilaba mis pasos
y el viento era un felino
que arañaba la espalda de la arena.

Me la encontré descifrando escrituras,
y su blancura emplumada
me pareció un presagio,
una llamada,
una pasión que eterna                           
se aposenta
en mitad del corazón
como una espada.

Aquí te tengo
pájara blanca del azul más hondo.
Aquí bates las velas
de tu blanco velero
y no sacias tu afán
ni con todos los ríos
de mi sangre.

En el centro del corazón
este signo, esta latencia,
  este abrazo mortal.
Tremolando en mis venas
sin consuelo.


LA LLUVIA


Uno tiene nostalgias de aguaceros.
De esas catedrales de la lluvia
que alguna vez mojaron las valijas
de este corazón deshabitado.

Uno quiere verla llegar, primero
fina y mansa, como una gacela enamorada;
luego, repiquetear en los balcones
y descargar su fiesta líquida
en la faz de la tierra y sus moradas.

Vivo en el secano de las almas
y muero por la lluvia y su alimento,
y diera la mitad del tiempo mío,
por una tarde antigua,
por un mar pequeñito,
que acudiera desde el cielo
y empapara el aroma de los besos.

Agua de mi memoria,
brincando te quiero,
correteando,
como un chiquillo agreste,
como una luz de plata
que viste mis más íntimas querencias.

No partiré sin escuchar tu trino,
tu mojada silueta en mis naufragios.



RETRATO                                                                                                                                                            
                                                                                                      
         Dejé las espinas caer
                                para no herir a nadie nunca,
                        por eso he llegado a esta página
                                entre desnudo y malherido
                                                                                                                                 P. Neruda

Solo soy un hombre solo y puro.
Recorrí los años, pegado a mis temblores.
Triunfé moderadamente
en todos los vicios que me arrimó la vida.
Y no pude ver el mundo que nacía,
porque nació muerto.
Un rictus en mi boca se perfila
como si fuera una sonrisa
y una lágrima perenne
se adueñó de mis ojos.

Me acostumbré a amar
con un sosiego
a los seres amados,
a la tarde, a las violetas
que se ocultan en la piel de la tierra;
me muero por los gatos
que libres danzan su amor en los tejados,
y me arrimo a la gente que transgrede
las normas sin violencia, más bien,
con la ternura encantada del rebelde.

Transgredir es el verbo más amable
y me pueblan sus voces infinitas.

El pan ha sido esquivo y en la lucha
me consumo sin luz, por la justicia.
Pero aprendí que el odio es el más fuerte
y el planeta una sombra de ignominia.
Ahora solo transito por las noches
con un vaso de vino, una palabra,
amigo del silencio y la nostalgia.
Sin embargo me encarno en quien padece
y no claudica mi voz
en esta farándula del miedo y la mentira.

He nacido en abril sin arrebatos
y me duermo en abril con embeleso.

Voy a libar al sur de la ternura
hasta que me duerma sin remedio.

Soy un dulce libertino que se pasó la vida
hurgando en la vasija del destino.



Rolando Salas Cabrera, poeta, actor, profesor de arte dramático y director teatral, ha vivido en Europa desde su exilio en 1974. Viajó primeramente a Berlín Oeste, donde permaneció durante algunos años, hasta trasladarse a España, donde actualmente reside. Sus primeros libros de poesía aparecieron en Alemania donde publicó su primer volumen; La Serpiente y los signos. Luego vendría Atardecer, en edición bilingüe, Los ríos de la noche, también bilingüe y ya en España: A la sombra del tiempo atardecido. En 2002 se reunieron sus poemas a lo largo de treinta años y publicó una Antología: La puerta de los sueños. En 2008 apareció Poemas de Abril. Sin publicar aún tiene una novela, algunas obras de teatro y un volumen de relatos. Ha viajado en varias oportunidades a Chile, donde tomamos contacto con él y sus obras. Actualmente, el Grupo Teatral Jayaya, de Maipú, ensaya su: El oscuro encanto del amor.
           

MICROCUENTOS




La esclava


La viuda entró a la pobre casa, se quitó el abrigo cubierto de abrazos solidarios. Sus pasos resonaban en el piso, lo que la hizo caminar en puntillas. Tomó una taza de té y se acostó.
La cama era demasiado grande, sintió frío, se llenó de autocompasión y se echó a llorar.
Despertó tarde por el silencio desacostumbrado. Para conservarlo, descolgó el teléfono y se puso a trabajar. Por la tarde, contempló el nuevo espacio ganado. Sonriendo ante el espejo, sin miedo y quitándose del dedo el signo opresor, exclamó en voz alta: “Hoy vuelvo a nacer”.

Patricia Franco

Ocurrió en Chillán Viejo

Estando el ataúd en la iglesia, próximo al responso, desde el interior se escucha un golpe. Dominando el miedo, lo abren y ante la admiración y alegría general, doña Eulogia se levanta reclamando que estaba durmiendo solamente. Cuenta que en su sueño ve a doña Juanita, sentada a la vera de un camino, quejándose amargamente mientras sobaba sus pies muy hinchados.

Al escuchar esto, los familiares de la recién sepultada doña Juanita, afligidos y asustados parten al cementerio a desenterrarla. Abierto el ataúd, ven que el cuerpo estaba tal como lo dejaron, sólo que los zapatos los tenía puestos al revés.

Isidora


Collage

Salí vacío y por la calle veo caminar un par de piernas desnudas que están entre los zapatos y las caderas.
En la biblioteca me serví un sánguche de muslos sazonados con un rosal de besos rojos.
En el restorán leí un guiso de cuentos eróticos y un vaso de vino navegado por el resto del cuerpo inconcluso.
Cuando salí, un gran libro de fuego se abrió y me tragó.

Rhenán Vilas

Luz roja

 Termina la larga espera, el semáforo da luz roja,  hombre y mujer se miran, un beso furtivo es robado a esa boca roja, todo a su alrededor está en silencio, la luna creciente sonríe, ella también.

Ana Monroy

Al influjo de un beso

Mañana helada, ella soba la masa, él la toma de la cintura, al influjo de un beso se distraen, en la sartén chirrea el aceite, humareda…se quemó la sopaipilla.

Bruno Antonio González

Escaleno
De un trío lo más complejo soy yo. Tú y él, tú y ella cambian constantemente, pero el yo permanece, permanezco. A veces alguien descubre algo, se tambalea el yo, teme, se agazapa, acecha. Sin embargo nada puede alterar el yo en su naturaleza, no pueden cambiarme, sólo moverme. Pero tú… En algún momento serás ella, que mira de lejos, o que ya no mira, que renunció. Llegará un instante en que todo cambie de persona, de modo, de tiempo. Hablaremos de ti, obviaremos a él, ella, desde su yo magnífico, yo desde mi yo mirándote, tú, ella.

Germán González Ulloa 




CUENTOS




RECETAS IMPERATIVAS: POLLO AL COÑAC                                                             



     Valeria, mi mujer, preparó las maletas y se fue enfurecida a casa de su madre. Resultado de una terrible discusión anticipada por un imaginario tarotista que al disponer los arcanos sobre la mesa, indicaron que el matrimonio está irremediablemente roto. Después de treinta y tantos años me siento liberado, al fin una decisión anhelada en lo más íntimo se ha concretado. Para celebrar  y a la vez desahogar la tensión, he decidido cocinar esta noche para mí; sólo para mí, un pollo al coñac. En internet encontré la receta y afortunadamente en el refrigerador están las presas de pollo, el vino blanco, la cebolla picada, además del concentrado de tomates. En la alacena el resto de los ingredientes: aceite, sal, laurel, pimienta y lo más importante; dos botellas de coñac.
     Dispongo la mesa como si quisiera deslumbrar y conquistar a esa esquiva belleza llamada Libertad. La música mejicana al máximo volumen del equipo de sonido domina todos los rincones de la casa. Pedro Vargas me canta y dice que continúo siendo el rey. Me he desnudado y sólo llevo puesto un par de zapatillas de levantarse con la forma de leones  y para no sufrir quemaduras de aceite, cubro parte de mi cuerpecito con un delantal que siempre  utilizo en las fiestas del club de Toby. El delantal es blanco y a la altura de los genitales cuelga un exorbitante y chascón falo. Pinté los labios con rouge de mi ex -mujer, je,je,je y la cabeza la cubro con un viejo casco alemán, legado de mi abuelo. En verdad estoy y me siento arrebatador. Ahora voy a ceñirme a la receta.
     Preparación: Las presas de pollo dorarlas en aceite. Mientras caliento el aceite, es conveniente para inspirar al cocinero una copita de coñac Napoleón. Dejar cocinar por algunos minutos y retirar del fuego. El vino blanco tiene un bouquet que llama a decir ¡Salud! Lleno de nuevo las dos copas y aliño la cebolla con el concentrado de tomates. Salucita con una copita de coñac. Agregar una taza de sopa caliente, vino blanco para el pollo y otra para mí. Lleno de nuevo las dos copas.
     ¡Putas que lindo es ser libre! Reviso de nuevo la receta para preparar el pollo con trago. Un momentito jefecito… ¡Salud! A ver… sigamos, golpeo al pollo  con el pene del delantal y lo tiro de nuevo al sartén. La cebolla picada la mezclo con vino y coñac, para el sabor, digo yo. Una copita para mí y otra para el pollo borracho. Voy al recetario de nuevo, mierda las letras se confunden, debí utilizar Arial 14 o 16 para leer mejor, pero en fin. Aquí dice una copa de polloo para mí y vino blanco para la cebolla y el aceite, hip. ¡Crestas! El pooollo mala cura se ha caído de la cocina y se esparce en el suelo. El timbre está sonando y el vino blanco me hace ojitos. Ahora los malditos mejicanos cantan “Sin ti” y me da una pena. Sniff. Putas que es linda la emancipación y que ninguna mujer de mierda te moleste…Una copa de coñac para mí y recojo el pollo desordenado y lo tiro de nuevo al sartén. Limpio el suelo y la transpiración de mi frente con la chasca del falo que sonríe al centro del delantal… Arreglo el casco alemán que esta cubriéndome los ojos. En verdad estoy francamente arrebatador al mirarme en el espejo de la sala. Con una botella en la mano voy abrir la esquiva puerta; como se mueve la condenada y de nuevo los mejicanos con canciones de amor. Snifff, me da una pena.
     ¡Sorpresa! Mi mujer o mi ex, junto a la bruja de mi suegra, ya ni sé si estoy casado o soltero. Miran espantadas, no sé a quién. Y yo… siempre un caballero galante, soy un caballero, snifff. Las invito a cenar un pollo al coñac.


                                                                            Mario Alfredo Cáceres Contreras
                                     
DE UN CIELO CELESTE  A UN CIELO GRIS




            Hace mucho que espero, mucho. Estoy aplastada bajo un cielo gris: mi cielo.
           
            No todos pueden gozar de un cielo celeste y respirar aire puro. Mi aire está viciado. Asomada al balcón contemplo los techos de las casas, miro hacia abajo, la gente me causa vértigo, caminan en todas direcciones, van de  prisa, chocan entre ellos y no se detienen. Parecen marionetas movidas por hilos invisibles.
            Hoy un rayito de sol se detuvo en mi ventana, alargué la mano interrumpiendo su trayectoria. Al sentir su tibieza la retiré de inmediato. Luego se introdujo entre unas rosas artificiales. Por un momento iluminó el florero dándole vida.

            El retrato de mamá por segunda vez ha sonreído, es mucho por un día. Ya sé de tus intenciones, seguro que las flores se marchitaron y tú me lo recuerdas.

            Ten paciencia mamá ¿No ves que mi cielo es gris y hace mucho que espero?

            ¿Por qué los días tienen diferentes colores? Los hay verdes, anaranjados, negros,  rojos ¿Y por qué siempre hay que esperar? Que suene el timbre, el teléfono; esperar que ladre el perro, salga el sol, que llueva, también que el estanque del baño se llene.

            Mamá tu sonrisa es tierna, tus ojos bondadosos y yo soy tu hija… ¿O fui tu hija? Tenía dos años, aún lo recuerdo. Ahora tengo treinta; pero fueron malos conmigo ¿Por qué pusieron hiel en el pezón y tu leche no fue más dulce? Me producía náuseas, papá reía y tú también.

            Allí veo a papá ¡Qué largas piernas tiene! No alcanzo sus rodillas. El bigote almidonado,  pelo brillante, la frente demasiado amplia y su terno gris, igual que mi cielo.

            Después, ya no volví a dormir con ustedes. Y me llevaron a una nueva  pieza, adornada con gran cantidad de juguetes. En la cabecera colgaron un cuadro con varios ángeles, gorditos y rosados. Ustedes estaban felices, yo tenía miedo, sobre todo de los ángeles. En la noche me tapaba la cara para no verlos. Apenas ustedes se dormían,  ellos se descolgaban del cuadro y volaban alrededor de mi cama; otras veces se acostaban a mi lado mirándome tan cerca que me aterrorizaban. Quería llamarlos pero la voz no me salía.
            Una noche desperté llorando, di un grito y no tuve respuesta. A oscuras fui a  su  pieza, no estaban. Recorrí las otras habitaciones, al bajar rodé por la escalera golpeándome muy fuerte, llegué  cerca de donde dormía Ana. Ella sufría de los oídos, se amarraba un pañuelo en la cabeza. Al verme  se asustó mucho, me tomó  en brazos  llevándome de nuevo a mi dormitorio; rezaba en voz alta, acomodó las ropas de la cama, y se  fue. Me dolía  todo y empecé a vomitar con fuerzas manchando las sábanas.

            No sé a qué hora llegaron ellos.

            Mamá lloraba y lloraba. Vino un señor con un maletín, lo puso sobre la cama. Sacó varios objetos brillantes, los ponía en todo mi cuerpo. Con un pequeño martillo daba golpecitos en mis rodillas y me miraba. Luego les habló en voz baja, se despidió de papá dándole la mano y  le entregó varios papeles. A mamá le dio un  beso en la cara.

            Desde ese día mi cielo fue gris.

            Papá se paseaba de un lado hacia otro con las manos en la espalda, sus ojos tenían la misma  expresión del perro de Ana cuando ésta le daba un puntapié.

            De tantos viajes a doctores y exámenes  mamá se fue oscureciendo. Un día la vinieron a buscar en una ambulancia, papá se puso muy triste, lloraba a  solas, y salía muy temprano diciendo  que iba a dejar flores para ella,  porqué le gustaban mucho.

            Ahora no me mira, más aún,  parece que yo no existiera. Se mueve todo el día en su mecedora,  en  ocasiones  pregunto por  mamá y él me ignora.

            La vieja Ana hace días que no viene, no ha traído la bandeja de papá ni la mía ¡Pobre papá! He puesto el oído en su estómago, le suenan tanto las tripas cómo si  estuvieran charlando.

            Cuando repique el teléfono voy a contestar, a papá no le agrada que suene, lo descuelga. Si es mamá la que llama reclamando por sus flores tendré la oportunidad de contarle que Ana no ha traído las bandejas con alimentos y que papá parece estar enfermo

            ¡Ay! Ya empezó mi cielo a ponerse gris…ahora está cambiando de color,  parece un arco iris  girando alrededor de mi cabeza, de nuevo se torna gris y yo sigo esperando…esperando.

            ¿Mamá cuándo vas a venir?

                                                           
                                                                            Melania Tello Romero

                                          
TU VIDA, MI VIDA




Hasta el preso se acostumbra a los barrotes de su cárcel.
                                                                         Manuel Machado


Como una suave brisa aparecen de pronto aquellos momentos, en que tu presencia ocupaba el lugar de mis recuerdos. Tu cuerpo, el lugar del mío, y tus sueños eran los de ambos. Mi vida me parecía un desperdicio sino fuera porque, gracias a ella, pude encontrarte. Desde ese instante, en que apareciste capturando la luz y las miradas, como una paradojal estela, incandescente, brillante, pero fría…tu mirada congelaría cualquier estrella, atraparía toda la luz y la materia en derredor y aún así encandecías, aún así te acercaste y no me heriste de inmediato. Me dejaste crecer girando en tu órbita antes de devorar toda la vida, toda mi sangre que olfateabas con tus sensores viperinos, desde el primer día, desde la primera noche, desde el primer segundo en que me distinguiste entre la multitud, sentado, arrellanado en el sofá en el último rincón asintiendo en un alegato que no entendía, desde lejos, como para hacer algo, mientras a nadie le importaba mi opinión, si asentía o no. Si me levantaba. Alguien me hubiera preguntado si me iba, o dónde estaba el baño. Mi incomodidad incomodaba, temblando desde hace una hora o dos, sudando y nadie me arrojaba una toalla, n trago, un canapé, una excusa para escapar de aquel sitio. Y, de pronto, tus ojos ardiendo en el centro como una pira capturando el fuego de todas las miradas de los comensales, invitados y anfitriones, y toda esa luz saturaba tu figura, la perfección de tu cuerpo, el cabello que caía cubriendo tus senos simulando un descuido. Te deslizaste junto al brillo de los ojos y de los faros de todo tu entorno. Nadie podía hacer otra cosa que no fuera mirarte, yo solo luchaba por poder seguir respirando, que mi corazón henchido no se detuviera, que mi sudor cristalizado en los poros no me hiciera vulnerable a desvanecerme en tu aliento. Tú, cuerpo inclinado, cabello arrebolado, aura, escote, ofreciendo el calor de tus pechos cual carnada en el anzuelo de los glaciales pupilas, tu aliento como un suspiro, como una mañana soleada de noviembre entrando por una rendija en que un preso a horcajadas aspirara, tú, como una despedida de la vida, del mundo, disparando el calor gélido en mi oído.

-         ¿Cómo te llamas? – me preguntaste.
Te escupí mi nombre, tartamudeando, mis lentes empañados, el hedor ácido del cóctel tibio que a ratos sorbía, que no desechaba, procurando evadir preguntas, cuestionamientos, excusas...que ya no nos queda tónica, pero hay zumo de naranja, que la tónica es muy ácida, que debes ponerle algo de dulzor a tu vida. Tú solo reías, me sonreías con la fuerza de las cien sonrisas congeladas a tu alrededor, las que habías capturado al irrumpir en el teatro de los mortales, Hiciste una breve pausa, un amague para que el mundo pasara de largo, para que se deshidratara la lengua de quien quisiera opinar, para que una gota de sangre
coagulara en el lugar incorrecto, para que el líquido entrara a los pulmones, y flagelaste mi cuerpo con el nitrógeno de tu mirada diciéndome:
-         Salgamos de aquí.
No fue una pregunta, no fue una imposición, fue la palabra creando al mundo, ahí supe que eras mi dios, mi diosa.

Desde ese momento, día y noche, verano e invierno, fueron lo mismo. Mi vida eras tú, tú mi mundo,
mi familia, mi religión. T cuerpo ocupaba cuánto podía ver, tus jugos cuánto podía beber, tu exhalar cuánto podía respirar, Pero no era suficiente, debías absorberlo todo, capturarlo todo y yo, al medio de esa disputa cósmica, de una vorágine de astros que colapsaban ante tu estampa. De devoto a asistente, y de eso al sacrificio, al granito ceremonial en donde bebías mi sangre, mi vitalidad, consumiéndome y sumiéndome en la enrancia mendicante procurando el calor disipado en el pozo voraz de tu alma.

         Era poco lo que estabas en casa, pero se me hacía cada vez menor el tiempo libre, me levantaba cual sobreviviente de una catástrofe. Aunque dormía, el hacerlo al lado tuyo me agotaba, aprendí a equilibrarme en el canto de la cama para huir de tus abrazos, los mismos que ajaban mi piel con su cáustico hielo. Luego debía tolerar tu llegada, el hedor de todos los muertos que a esa hora llevabas a cuestas, el peso de la luz del mundo, de los astros absorbidos, yacentes en tu mirar e incrustados en tu cuerpo. Entre devaneos, trataba de incorporarme asiendo un jirón de su vestido como a la tabla de un náufrago, mientras tu semblante absorbía cual cosecha de lo profundo de mi miseria cuánta humanidad me fuera quedando, para dejarme yacer, vaciado, febrilmente inanimado. Como un delirio, tus brazos descoyuntando, masticando mis entrañas, día tras día, noche tras noche, verano, invierno. No lo sé, ya no los distinguía. Apenas puedo contar cuántos miles de años debí soportar que devoraras mi cuerpo, mis sueños, mi vida, la que escurría por tus manos, borbotando la sangre por el codo mientras reías y yo trataba de conciliar el sueño para escaparme en decúbito dorsal en el canto de la cama, reservando un poco de mi a mi mismo.

         Así, vencido, absorto, vaciado, escuché ruidos y te levantaste llevándote la luz, el dolor, el frío.
Fuiste al patio, escuché gritos. De soslayo podía ver destellos que se colaban por la puerta entreabierta, por la ventana, luego tronidos y, por fin, después de miles de años, silencio. Algo me había lanzado del canto al suelo y una breve siesta me permitió levantarme, bajar y contemplar el ocaso de la estrella fundida en las baldosas blancas. Faltaban los aplausos, los pétalos de rosas, pues el terciopelo de la sangre, de tu sangre, te cubría como un telón. Faltaban los aplausos, o sobraban, faltaba mi llanto, mi asistencia mientras implosionabas en ti misma, mientras te apagabas con toda la luz, mientras me decías:

         - Ayúdame, ayúdame.
         Yo te miraba
        
-         Llama a alguien.
Yo te miraba.
-         Abrázame…

Y me quedé ahí velando tu deceso, ansiando amortajarte, con la secreta esperanza que tu último suspiro me devolviera la existencia.





                                                                                             Ariel Zúñiga Núñez




*****************************************************************



El Comité Editorial de Revista Palabr@s les invita a enviar sus comentarios, crónicas, artículos, relatos y poemas al correo: sinalefa25@hotmail.com

REVISTA PALABR@S N º 11